¿Será la testosterona?

De acuerdo a un reciente estudio publicado en las noticias de Yahoo bajo la firma de la Agencia Reuters, demasiada testosterona mata neuronas.

Uno de los investigadores incluso dijo (cito):

“La próxima vez que un tipo musculoso en un carro deportivo se te cierre en la calle, no te enojes, sólo respira y date cuenta que podría no ser su culpa”…

Esto me da pie a una reflexión: yo ya lo sospechaba desde antes…

Como que entre más ‘machito’ sale el hombre es menos capaz de escuchar, de dialogar, de ser sensible a su entorno y no sólo a su gran ego… Pero bueno, esto ya es comentario editorial… Es decir, es mi opinión respecto a los comportamientos que he podido observar en algunos hombres.

Es curioso ver cómo ante una amenaza (real o ficticia) este tipo de hombres reacciona con agresividad. Y a veces la ‘amenaza’ resulta ser su esposa, quien por alguna razón no está de acuerdo con ellos y muchas veces lo primerito que hacen es agredirla (psicológica, o lo peor, físicamente) pues ‘no saben’ reaccionar de otra forma.

También a veces parece que cualquier intento que haga una mujer de ser mejor como persona, ya sea aprendiendo algo, saliendo más, teniendo más amistades, acrecentando su estatus laboral, lo que sea, entonces otra vez se prende el foquito de ‘amenaza’ en la mente de un hombre y obvio, de alguna forma trata de apagar ese intento en la mujer que cree ‘suya’.

¡Qué pena, caray, que eso de la ‘envidia del pene’ de Freud en realidad sea muchas veces al revés! La envidia parece estar más del lado de estos inseguros seres que se dicen hombres (para mí, más bien homínidos, si acaso, más tirando a monos que a seres humanos).

Y por supuesto, el último formato de agresión que saben desarrollar es la indiferencia total. No importa que la persona que está con ellos los haya apoyado de mil maneras, cuando esa persona llega a tener algún problema, ¿acaso están ahí para escuchar y ayudar de algún modo? Eso sería como pedir que el sol se enfriara…

De veras que qué ganas de que la testosterona realmente acabara por matar a estos ‘seudohombres’.

Atrasando la paternidad

Curioso, hoy vi en la televisión una palabra que define a mucha gente de esta generación y a alguna de la anterior incluso: los dinkys.

Esta palabra proviene de las siglas Double Income No Kids Yet. Son las personas que aplazan la paternidad después de los 30 años, que prefieren darle prioridad a sus carreras, a los cosas que pueden adquirir, la tecnología, su salud (van a yoga, toman vitamínicos, a un gimnasio), etc.

No critico la postura de querer disfrutar de la vida mientras se es joven, lo preocupante es que muchas personas van a encontrarse con que, cuando quieran tener hijos, no van a poder si retrasan demasiado el momento.

Según estadísticas después de los 35 años comienzan las complicaciones para embarazarse, y si se logran, hay posibilidades de niños con Síndrome de Down, por ejemplo.

Entonces pues sí sería bueno que estas personas estuvieran conscientes de lo que pueden ganar y de lo que pueden perder en el proceso.

Como que la información no está tan difundida como debería, tanto para quienes postergan esto como para los que inician su desarrollo sexual, y creo que esto es un gran problema.

Creo que las personas deberían tomar sus decisiones con lo más de información que sea posible, no solamente con rumores o basados en mitos, que los sigue habiendo, para poder desarrollarse a plenitud como personas, no por las circunstancias.

Dependencia tecnológica

Sé que en parte es incongruente escribir sobre cómo nos hemos vuelto dependientes tecnológicos en un blog, un sitio donde sin tecnología como las computadoras, el internet, entre otras cosas, no sería posible accesar…

Pero hoy me puse a reflexionar esto a raíz de que ya muy pocas cosas en los países que aspiran a crecer no están sistematizadas…

El problema es que al hacerlo confiamos nuestra vida entera prácticamente a una máquina.

De repente, si tu computadora del trabajo o personal ‘se muere’ puedes dar por arruinado prácticamente tu día… En casa porque siempre se tiene ahí datos (agenda, cuentas, recetas, calendario, cualquier cantidad de cosas) que te sirven para organizarte y en el trabajo ni se diga, la única forma muchas veces de interactuar con otras personas para pasar tu parte del trabajo es con una computadora o si no, no hay manera.

Claro, esto lo aplicamos a las redes computaciones que hay por todas partes y es obvio que la aplicación más amplia de la tecnología a multitud de ámbitos (en salud, los registros de los pacientes; en impuestos, quién debe qué y cuánto; en trámites burocráticos, tus números de seguridad social, curpo o equivalente) nos convierte en parte de un sistema que de ser atacado causaría un considerable caos.

Muchos dicen que la próxima amenaza es la de los ciberterroristas, quienes a través de este sistema podrían tirar servidores con información valiosa y crear pérdidas económicas millonarias.

La verdad, sí preocupa un poco esto. Ojalá sepamos encontrar un equilibrio con la tecnología que nos permita hacer ALGO en caso de que todo falle.

Los mil usos de las mujeres

En una ocasión anterior hablaba de cómo las mujeres, incluso en ámbitos científicos, son menospreciadas aunque sean tan inteligentes, hagan igual esfuerzo y tengan iguales resultados que los hombres…

Y pues apenas platicaba con una amiga que esto inicia (obviamente) en la familia… No es por hacerme víctima (siendo mujer) pero es curioso cómo la gente trata a las mujeres y cómo trata a los hombres en los hogares tradicionalistas…

De las mujeres se espera que sean lindas, tiernas, graciosas, conciliadoras, nada agresivas, emprendedoras o audaces, esas son características masculinas, claro…

Además parece que el 99.9 de los hombres nos ven como un pedazo de carne: carne para presumir, carne para consumir o carne para que le sirva de algo, quizá de sirvienta no pagada y de niñera sin derecho a descanso…

En mi caso afortunadamente tengo a mi lado a un hombre (verdadero y no imitación barata) que tiene clarísimo que por ayudar en la casa, cuidar a nuestra hija, hacerse la vasectomía cuando ya no queramos tener más hijos y él ser parte integral en la planificación familiar no es menos hombre…

El resto, sin embargo, sigue tratando a las mujeres, todas, tanto las que están ligadas a él como familia, por casamiento, como las que no, peor que a esclavas…

Sólo hay que fijarse en las comidas familiares de este tipo de familias mexicanas cómo tratan a las mujeres. ¿Quién se levanta a servirles a todos? ¿Quién es la última que se sirve y come? ¿Quién se encarga de cocinar lo que se comerá ese día sin recibir nada de ayuda así coman 20 personas? ¿Quién controla a los niños aunque esté comiendo? ¿A quién interrumpen más al hablar? ¿A quién ni siquiera escuchan cuando trata de dar su punto de vista sin que se le haya pedido?

Conozco un caso de una señora que incluso le preparaba el bocado y le daba en la boca a su marido porque el pobrecito parecía que no podía… Increíble que siga pasando eso…

Conozco otros casos de maridos que no levantan ni sus calzones y los ponen en la canasta de ropa sucia (que en muchos casos está ahí, a unos pasos, ya no digamos hasta el cuarto de lavado).

He oído hombres que dicen que no podrían cambiar un pañal o limpiar vomitadas de bebés porque qué asco…

Las mujeres, sin embargo, se encargan de cuidar a niños, adultos inútiles que parece que no saben hacer nada y a los ancianos débiles e indefensos que al final de su vida necesitan prácticamente cuidados de bebé… Todo sin quejarse…

Y cuando alguna alza la voz o intenta tomar un descanso de todo el relajo que se puede convertir la vida de una mujer que se la pasa cuidando a los demás, enseguida se alzan las voces de quienes ven como amenaza que descanse, porque claro, tendrían que salir de su comodidad y hacer algo…

En fin, cosas raras de la vida y sus desigualdades…

Rollo, rollo, rollo

¡Cómo me molesta cuando la gente no es capaz de decir lo que piensa, siente o presenció sin tanta palabrería!

¿Qué, creen que los demás tenemos el tiempo del mundo para escuchar o leer paja y nunca llegar al grano?

Me pasa todos los días que me encuentro con alguien así…

Y les dices y creen que ellos son los más sabios por poner 27 mil cosas extras a lo que quieren decir y tú casi casi la inculta, pobrecita de ti…

Una vez se lo dije a una monja, jajaja, que decía mucho rollo, me metí en un buen lío, pero qué bien se sintió… Ojalá pudiera decírselo a todos…

En fin, es todo lo que quería decir…

¡Fuera cerebros!

Hoy me encontré con un blog que discute algo que yo desde hace mucho he pensado: parece que mucha gente está más preocupada por la apariencia que por ver qué le pone al cacahuatito que tiene en la cabeza…

Digo, cacahuatito porque nunca lo ejercitaron y asi quedó, jejeje… Con pocas personas puedo tener una plática estimulante, algo que pase de dietas, los programas de televisión abierta, las películas altamente comerciales o el clima…

Digo, no es que yo tenga muchísimo cerebro ni sea súper culta, no creo serlo, pero no recuerdo cuándo fue la última vez que hablé de un tema interesante con alguien, que me permitiera aprender…

Lo único que oigo alrededor es pláticas sobre ir al antro, sobre que si la dieta del aire (porque parece ser que es lo único que comen, jajaja), sobre ‘Bailando por una farsa’ o cosas así…

A lo mejor estaría bien si ese tipo de cosas fueran PARTE de tu vida y aparte de divertirte de esta forma, también hubiera un poco de esfuerzo por pensar un poco, pero si el tema el 99.9 por ciento del tiempo es esto me indica que no hay más allá, no hay más dimensión en la vida de estas personas que esto… No hay diversidad, siempre es lo mismo, lo mismo, lo mismo… ¡Qué aburrido!

Yo espero que cuando ya esté inscrita al INSEN (el Instituto de la Senectud, es decir, sea anciana) mire atrás y vea que algo aprendí y no fui nada más una especie de adornito de mesa, e incluso seguir aprendiendo, por qué no, sea la edad que sea…