De todo un poco

Esta semana estuvo llena, sin duda, de acontecimientos interesantes y relevantes a largo plazo.

Comenzando con la toma de protesta de Barack Obama. Aunque muchos quieran verlo como algo externo al país, la influencia e importancia que EU tiene en nuestro país es innegable. Además de esto el hecho histórico de que una persona afroamericana haya llegado a la Presidencia de Estados Unidos (con toda la ideología que esto trae consigo) es también digna de estudiarse y observarse.

A cuatro días de su gobierno, ha firmado diferentes órdenes ejecutivas, pero las más relevantes son el cierre de Guantánamo; la prohibición de usar técnicas de interrogación, con lo cual se pretende acabar con la tortura; reglas de ética en el Gobierno de EU, entre otras congelar el sueldo a los trabajadores de la Casa Blanca; y, por último, liberó los fondos que otorgaba el gobierno de EU para que en clínicas en el extranjero se puedan practicar abortos.

Con estas órdenes y además, con su actitud y reacciones, Obama demuestra que está dispuesto a llevar a cabo las promesas que hizo durante su campaña. Respecto a la economía, sigue presionando para que el Congreso de EU apruebe las medidas de rescate que ha planteado y como tiene mayoría, posiblemente lo logre.

Otro acontecimiento fue lo declarado por el portero de la Selección Nacional (en la que por lo visto no piden pruebas de coeficiente intelectual para poder entrar), Memo Ochoa. A este deportista nunca le dijeron que zapatero a tu zapato y que las declaraciones mejor se las deje a los que saben hablar: se aventó la puntada de decir que no le parecía que mexicanos naturalizados tengan tantos puestos en la Selección, que los mexicanos nacidos tenían más derecho.

Por supuesto, Ochoa ni cuenta se dio que con ello estaba clasificando como una especie de ciudadanos de segunda a quienes por libre albedrío escogen la nacionalidad mexicana, sea por trabajo o porque en sus países las cosas están tan mal como para aspirar tener otra nacionalidad.

Nunca se dio cuenta que con sus palabras está usando el mismo argumento de aquellos en EU que desprecian a quienes emigran allá y quieren conseguir la nacionalidad, también por trabajar o mejorar su vida. Como decía mi abuelita, calladito se ve más bonito.

Por último, otra de las cosas que llamó mi atención en esta semana es la completa tontería de los comentaristas de Televisa, van de mal en peor. Se aventaron la puntada de decir que por qué, entre los músicos que estuvieron en su inauguración, no estuvo Michael Jackson. ¿Tienen idea de lo que significaría para Obama, en términos de imagen y relaciones públicas, asociarse con Jackson, quien desde hace mucho tiene una imagen más que manchada? No quise seguir escuchando su “análisis” porque se nota a leguas que no están al día ni procuran conocer lo que es verdaderamente actualidad.

El caos está en nuestros genes

A lo mejor me tachan de malinchista, de exagerada o lo que sea, pero lo que me pasa es que soy demasiado observadora quizá. Por esa razón noto a veces situaciones que otras personas dan por hecho, por ejemplo, que en este País, por mucho que sea el mío y por mucho que me gustan las cosas padres que tienen, todo es un caos.

Tan fácil como que cada vez que salgo a la calle, especialmente al momento de querer hacer un trámite, alguna situación caótica puede venirme al paso sin que yo la espere (no, no soy pesimista, en serio, tal vez debería de serlo para así anticiparme a lo que podría pasar).

Hoy, por ejemplo, salí a presentar una queja a la delegación de la Profeco (por lo de Sears, quienes no se han dignado llamarme aunque dijeron que lo harían). Todo parecía muy normal, tenía la dirección en la mano (el número 100 de la calle) y pues allá me dirigí, pero al llegar, oh, sorpresa, no había números en ningún negocio ni casa de esa calle.

Me pregunto, ¿la ‘estética’ ha superado a la practicidad? Los nombres y números de una calle no deberían ser ‘opcionales’, sino algo que esté bien a la vista para que cualquiera se sepa orientar en una ciudad.

Y me quedé pensando que aquí donde vivo (un municipio del Estado de México) no es el único lugar donde noté eso. En mi ciudad natal, en Celaya, donde viví un tiempo, en Guadalajara, era difícil encontrar nombres y números de calle presentes, en la mayoría de ellas al menos. Al contrario, era en la minoría donde hallabas esta información.

Pero, ¿qué puede importar esto, dirán? Sencillo, digamos que quieres comprar una casa, encontrar un negocio, hacer un trámite -como en mi caso-, determinar dónde termina una calle o colonia y empieza otra para términos de mediciones, de hacer obras, de jurisdicciones, etc. ¿Qué pasa cuando la información para hallar un domicilio o zona es insuficiente? Por supuesto, se genera el caos.

Sin embargo, pocos parecen notar o importarles esto. Pero yo creo que las cosas como ésta sí importan. Si las estructuras básicas de un país son un caos, ¿qué se puede esperar de lo más complejo? Nuestro país parece ser un ejemplo de cómo se puede enredar la madeja.

En fin, una simple reflexión. Yo sí creo que no se puede decir que vamos avanzando hacia ningún lado cuando el vehículo en el que avanzamos está roto, las llantas lisas, a medio llenar, todo se le cae al auto, no tiene ni espejo retrovisor y así pretendemos competir con autos de carreras de última tecnología o al menos autos más adaptables.

Mexicanos comunes, indefensos ante la Ley

Yo que quería postear en este inicio de año algo padre, como por ejemplo, mis resoluciones que ahora sí estoy llevando a cabo con cierta constancia (excepto nada más cuando hay algo de fuerza mayor que me lo impide).

Pero no, tenían que pasar algunos hechos desagradables que no me queda más que contar (más que nada porque sólo eso puedo hacer y porque quizá les sirva para estar alertas).

Primero, me pregunto, ¿qué pasa con las empresas mexicanas? ¿Es como parte de su filosofía tratar a sus empleados como si fueran personas de segunda o algo así? Digo esto porque mi marido acaba de entrar a una empresa hace 4 meses, hasta ahora lo han tratado bien, le han pagado a tiempo, más o menos hay estabilidad, lo cual es bueno.

Le dieron, esta Navidad, despensa y luego le dijeron que le iban a dar aguinaldo, lo cual nos pareció bueno y sorprendente, ¿qué empresa te da ambas cosas con tan poco tiempo trabajando? Pero resulta que, a los 15 días que le dieron el supuesto aguinaldo, le avisan que ‘se equivocaron’ y ‘le dieron de más’ por lo cual ajustarán lo que le dieron de más en esa quincena. Así que la quincena correspondiente llegó ¡de un tercio de lo que debía ser! Afortunadamente NO habíamos gastado mucho porque estábamos planeando pagar algunas cosas que tenemos en tarjetas de crédito (adelantar pagos). Pues ya no se va a poder.

Mi pregunta es ¿qué no es posible que se pongan los pantalones las personas de Recursos Humanos y en el momento de notar que hubo un error, avisar de inmediato? ¿Qué habrá pasado con quien sí tuvo que pagar deudas y lo hizo en el instante que le llegó el aguinaldo? ¿Cómo se sostendrán por 15 días con un tercio de sueldo? De verdad que dan ganas de ir a cachetear a la persona o personas inteligentes que hacen tal tipo de estupideces. Pero no se puede hacer nada, más que si acaso descargar el coraje en lugares como los blogs.

Luego, resulta que hace 15 días o algo así fui a la tienda Sears de Satélite a hacer una compra (regalos de Navidad para mis niños) a 18 meses sin intereses porque pues hacer el pago completo a veces sí es complicado. Pues bien, cuando reviso mi saldo en la página de Sears veo ahí una deuda extra a lo que había comprado. Llamo a Servicio a Clientes y me salen conque alguien compró artículos el 20 de diciembre (día que yo ni siquiera me paré por NINGUNA tienda Sears, vaya, ni siquiera entré en línea) y que simplemente puedo bloquear la tarjeta, pero tengo que ir a ‘aclarar’ el cargo a la tienda, pero eso sí, hay que pagar el cargo antes de la fecha límite o se generan intereses. ¿O sea, uno debe de pagar aunque no haya sido uno y no puedan COMPROBARTE que fuiste tú? Obviamente no podrán comprobar nada porque YO NO HICE LA COMPRA.

Pero me espera un mega round. Por el momento ya planeo hablar a Profeco, ya busqué asesoría legal al menos en un foro de consejos sobre estos casos y pues si alguien que me lea conoce a un abogado que pueda aconsejarme le agradecería me pasara su e-mail o teléfono. No es mucho, pero no es justo que le hagan esto a uno, más cuando les platico la primera situación que me ocurrió, ¿no creen? Porque no quiero ser la típica que dice ‘pues ya ni modo’ y baja la cabeza.

¿Cuántos mexicanos no hacen eso? ¿Y cuántas injusticias no se comenten para quien no sabe cómo defenderse? Y de este tipo de casos (y peores) he oído constantemente. Me parece que la Ley está hecha para favorecer al rico y poderoso, no a uno, pero definitivamente creo que si uno no pone un alto esto nunca va a acabar.