Redes sociales y la solidaridad en una crisis

Usualmente no me gusta postear nada muy personal en Internet, si acaso he contado asuntos en los que he tenido participación pero que han sido prácticamente del dominio público.

Sin embargo, ayer no pude evitar desahogar en Twitter una frustración muy particular: me enteré de que, por falta de proyectos en la empresa de mi marido, le habían dado las gracias, eso sí, ofreciéndole dar referencias buenas de él y carta de recomendación.

Por supuesto, esto no fue una buena noticia, me tomó de sorpresa, me preocupó en extremo y (tal vez debí pensarlo más) me llevó a mandar el siguiente mensaje: “Y yo que estaba contenta, pues ya no, me acaban de dar la peor noticia / I was happy, not anymore, I received the worst kind of news :(”

No esperaba, el tipo de respuesta que tuve… Mucha gente comenzó a preguntarme qué había pasado y le expliqué la situación por DM (Mensaje Directo o Privado).

Pero lo mejor, lo más extraordinario de todo, fue que muchos no sólo ofrecieron consuelo verbal sobre la situación, sino promover el curriculum de mi marido o el mío, contactarme con head hunters, me enviaron ligas a sitios de trabajo relacionados con las habilidades de mi marido, en fin.

En todo esto, independientemente de si quizá me pasé de expresiva, me queda clara una cosa: un medio sólo puede ser tan extraordinario como la gente que lo hace. Y en este caso no creo equivocarme al decir que en Twitter he encontrado desde pláticas entretenidas, divertidas, interesantes hasta la solidaridad que uno no espera de alguien con quien intercambia tweets y a quien en cierta forma, aunque no los has visto en persona, consideras parte de tu vida.

En fin, todo esto es para decir gracias a todos, realmente me conmovieron con su respuesta. Me ayudaron a mantener la perspectiva (y a tener mucha, mucha esperanza en lo que la gente puede hacer) con su reacción. Creo que, aunque algunos aduzcan que este tipo de medios nos deshumaniza, no se puede llegar a esa conclusión cuando uno ve que las personas siguen mostrando su intensa humanidad.

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Cómo descubrir un fake (o el poder de Twitter)

Pues hoy me tocó estar involucrada en un fenómeno que sólo puedo describir como extraño, curioso, pero poderoso en todo lo que hizo que ocurriera (por ello el subtítulo del post, el poder de Twitter).

Resulta que hoy, leyendo el timeline de @lajornada y el mío, me encontré en su timeline con varios tweets que, además de no tener liga a una nota o a una opinión clara, hacían juicios de valor sobre diferentes noticias y personajes en México, y en el mío varias quejas de usuarios que sigo de que por qué no son más imparciales y que cuál era la relevancia de sus tweets.

Esto ya había llamado mi atención varios días antes, que esta cuenta se tomaba la libertad de criticar o editorializar sobre distintos temas sin poner una liga a un artículo extenso en su diario con una disertación del por qué de su opinión, que además no ponían ni ligas a su sitio oficial, con lo cual muchas notas eran más plática que noticias, que no respondían tweets -esto último lo hacen otros medios, pero ya había habido varios tuiteros que los habían cuestionado por sus acciones y no les respondían-.

En fin, toda esta serie de situaciones me hicieron enviar un tweet con lo siguiente:

De ahí me preguntaron qué había hecho y le expliqué que me parecía poco serio que no separaran sus tweets en Editorial u Opiniones y en Notas y lo complementaran o justificaran con una nota en su diario y no sólo un tweet sin mayor contextualización (por ejemplo, poniendo “Editorial: Fulanito es… Más info aquí : http://liga”).

Esto generó una discusión sobre si era válido o no para un medio hacer eso (tuitear opiniones y sin un contexto en las ligas) y en ese momento me encontré con la sorpresa que la cuenta @lajornada me había bloqueado.

Por supuesto, lo tuitee:

Mi idea era sólo ser sarcástica con la situación, pues se me hizo gracioso tal actitud de quien creía representaba al diario con este nombre. Y resulta, por supuesto, que muchos vieron este bloqueo como una mala actitud, intolerante y poco dado al diálogo.

A raíz de esto, se creó un hashtag (#teamkaryva) para protestar por estos bloqueos (pues no sólo me bloquearon a mí, sino a más usuarios, como @jmrobledo), con lo cual además se creó un debate no sólo en cuanto a la parcialidad de los tweets de esta cuenta, sino a cómo era posible que tuviera este tipo de acciones hacia sus seguidores en lugar de tratar de escucharlos.

Luego, surgió la duda, pero ¿esta cuenta es la real? Esto porque no había ninguna liga del diario a una cuenta oficial de Twitter. Dos amigos (@elmccoy y @aleksweb) así como un colaborador de La Jornada a quien sigo y me sigue (@jmrobledo) comenzaron a averiguar.

Horas después, @elmccoy confirmó que habló con un editor, que esta cuenta es falsa y que ya se han quejado de la misma, pero que no la quitaban los usuarios de Twitter.

Entonces propuse bloquearla. Ante esto, la cuenta @lajornada al parecer cambió su nombre a @la_jornada (tiene el mismo número de seguidores que la anterior cuenta, los mismos tweets) y dejó su cuenta inicial en ceros. Esto me hace pensar que definitivamente no tienen la más mínima autoridad para tuitear en nombre de ese periódico.

Aquí vienen varias reflexiones para mí. La primera, ¿por qué los diarios y otras empresas no verifican que nadie los esté representando erróneamente en Internet y creándoles mala reputación? ¿Por qué, si tienen una cuenta oficial, no ponen una liga en su sitio para indicar cuál es? (se supone es @lajornadaonline, pero no hay liga en su sitio hacia esta cuenta) ¿Por qué no toman en serio Social Media cuando puede ser una herramienta poderosa como para lograr que se bloquee una cuenta como esto en pocas horas?

En fin, que sigue viéndose que los medios aún no entienden la Web 2.0 y este descuido de su nombre y su reputación por parte de La Jornada parece demostrarlo.

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