“Recupera el verdadero espíritu navideño”

Esta frase, aunque parece que proviene del sermón de algún religioso, del consejo de algún comentarista televisivo sobre lo materialista que se ha vuelto la Navidad o de alguien similar, es la frase principal de un spot de radio que promueve ¡una plaza comercial!

¡Qué absurdo! Es decir, tiene uno que ir a gastar como desquiciado a una plaza de lo más ‘uff’ (es decir, presuntamente de lujo y donde va sólo la gente ‘bonita’) para ¡recuperar el verdadero espíritu navideño!

Es vergonzoso ver cómo aquéllos que se dicen religiosos (sobre todo los que se llama católicos o mínimo cristianos) gustosos siguen estos preceptos de gastar en regalos hasta para el perrito de la tía lejana, tirar la casa por la ventana con tanta luz (que parece que CFE tuvo que instalarte una subestación para proveer de energía los foquitos), hacer un banquete como para un ejército cuando a tu casa acudirán si acaso 10 personas (y el cual a los tres días mejor se tira “porque ya aburrió el recalentado”).

¿Es posible que no piensen en los demás? ¿En quien sí necesita que les donen ropa, cobijas, comida? Y bueno, ya si no se piensa en ellos, no pueden pensar en no malgastar, en no desperdiciar, en recordar siquiera en tratar bien a los parientes que invitas a tu casa (ah, porque sí, no falla la tía arpía que te obliga a ir a su ‘fiestón’ al parecer con el exclusivo fin de hacerte pasar la peor de las navidades con sus críticas frente a ti y cuando no estás en la misma habitación).

Da risa la forma en que todo se trivializa, hasta lo que se supone es un momento en el año para agradecer por lo bueno que se tiene y no pensar en qué más te puedes o te pueden comprar.

About me

I’m a mexican journalist. I’m interested in all kind of topics, from Mexican politics to global warming.

That’s why this blog is gonna be entirely dedicated to this kind of themes, and at the same time I hope it will help me to improve my formal English (because I’m good in the coloquial one, but formally I need more practice).

One of my goals is to be a journalist in an international newspaper or agency, and to do so I believe I need to apply the vocabulary I have learned reading newspapers like The Washington Post or The New York Times, so I’m gonna do my best to express my ideas in a more fluent way.

I hope those who read this and use English as primary language will tell me if something is wrong or is better to write it in another way.

¡Welcome!

‘Avaricia’ infantil

En estas épocas navideñas (y en general, en estos tiempos) es notorio que los niños de ahora parecen tener más y más cosas, quizá en compensación al hecho que los padres de ahora, con más cosas que hacer, tienen menos tiempo de calidad que darles.

Es curioso que antes teníamos poquitos juguetes y más aún, a veces nos negaban ciertas peticiones, así vinieran de parte de los Reyes o Santa Claus, por mucha ‘magia’ que pudieran hacer para conseguir los juguetes.

Ahora, los niños obtienen desde Ipods hasta juegos de video de 4 mil pesos (más o menos 400 dólares) para arriba.

Pues resulta que un estudio de la Universidad de Minnesota prueba que no le formamos el carácter a los niños cuando les damos todo lo que quieren.

Deborah Roedder John y Lan Nguyen Chaplin, los autores principales del estudio, encontraron que los niños materialistas son menos felices, más ansiosos, menos seguros, tienen autoestima más baja y son menos capaces de manejar la adversidad, además de que soy menos generosos y caritativos. Además, el estudio encontró también que estos niños tienen pobre opinión de sus padres y discuten con ellos más.

¿De qué forma se puede aumentar la generosidad y disminuir esa incipiente avaricia infantil? Un sitio que visito (ivillage.com) da algunas recomendaciones.

1. Regálale cosas que aumenten el compartir. Un juguete que tenga que usar con otro niño es lo que recomiendan: Juegos de mesa, certificados para ir a ver una película, boletos para un concierto, equipo de ejercicio.

2. Ponga límites. Se recomienda poner un límite monetario de cuánto se le va a comprar y ser firme con éste.

3. Pedirle que priorice. Ponga un límite al número de regalos por niño. Pero adviértale a los niños antes de tiempo. Dígales que piense realmente qué quieren y necesitan este año. Deben de priorizar los primeros tres e incluso dibujar lo que desean.

4. Involucre a los abuelos. Avíseles a los abuelos de la nueva ‘política’ a aplicar. Sugiérale que le den regalos a los niños que nutran su relación con ellos como nietos, como un viaje juntos o una cámara digital para intercambiar fotos. También podrían contribuir al fondo de estudios de los pequeños.

5. Nutra una habilidad. En lugar de darle una docena de cosas que terminarán en el closet, dele algo que le ayude a obtener una habilidad, como un instrumento musical, materiales de arte o lecciones de equitación.

6. Cree una familia caritativa. Encuentre una familia necesitada que sus hijos puedan adoptar y comprarle regalos.

Pocos se arriesgan a soñar

Una noticia reciente en la BBC (BBC Mundo | Ciencia y Tecnología | Muy pronto, medias de seda de araña) me recordó que cuando estaba en la preparatoria iniciaba todo esto de la ingeniería genética.

Un profesor, dándonos una clase preguntó que imaginábamos que podía suceder en el futuro con esta nueva rama científica. A mí se me ocurrió decir que quizá podría hacerse que los gusanos de seda tejieran un hilo más resistente hecho de tela de araña o poner a las arañas a producir seda de gusano (las arañas son menos delicadas que el gusano).

Y he ahí que parte de lo que dije se está cumpliendo. Sin embargo, en ese entonces mis compañeros me vieron con cara de ‘está loca’….

Lo que me llama la atención no es que me vieran así, es que en este país parece que pocos tienen siquiera la visión de pensar que es posible hacer algo ‘diferente’ o innovador.

Y muchos menos se atreven a intentarlo. Es de risa. Por eso este país sigue en la total mediocridad.