Internet como herramienta de mejora

Definitivamente el Internet se ha vuelto parte de la cotidianeidad de muchos mexicanos. Como lo publica en su blog Mediatizando 2.0 mi amigo Aleks, según datos del Inegi

los usuarios de Internet casi se triplicaron en seis años. Mientras que en el 2001, había poco más de 7 millones de usuarios, para el año pasado ya se registraban cerca de 21 millones.

Sin embargo, el uso que le damos a Internet considero que es de poca calidad. Muchos se dedican únicamente a chatear haciendo uso de diferentes Messengers (Yahoo, MSN, ICQ, por mencionar algunos), o a recibir y enviar correo electrónico, muchas veces de bajísima calidad (los famosos ‘forwards’ con información de dudosa procedencia que te trata de convencer de que ‘si envías a x personas x mensaje te ganarás x cosa’ o los que tienen conocidas ‘leyendas urbanas’ de desgracias que le ocurrieron a personas en otro lugar del país o del mundo y que ‘podrían ocurrirte a ti’).

Muy pocos procuran al menos saber qué cosas son ciertas o no en Internet, qué posibles amenazas (virus, spyware, spam, fraudes electrónicos) hay en este medio y muchos menos lo usan como herramienta para mejorar nuestra vida y nuestro trabajo.

En mi caso soy de las usuarias que me gusta sacarle todo el jugo posible a esta herramienta. Lo utilizo desde para evitarme la incomodidad y, más importante, la inseguridad de ir al banco en el que tengo cuenta, haciendo todas mis transacciones y pagos en línea (hoy en día en casi todos los bancos –HSBC, Banamex, Santander, etc.- se puede), hasta para informarme sobre disciplina, datos y cambios en el crecimiento de mis pequeños en sitios como BabyCenter.com.

Otra herramienta que pocos utilizan al máximo es el uso de bolsas de trabajo (OCC, Bumeran, Monster, CareerBuilder) y sitios de redes sociales de trabajo (como LinkedIn o Plaxo), sitios que muestran tu curriculum de una forma más extensa, con portafolio incluido (como VisualCV) donde un excelente curriculum en inglés y en español puede servir para destacarse entre todos los que buscan un trabajo, incluso en el extranjero.

Y así puede ser infinita la forma en que se saque provecho de Internet. Si se sabe buscar hay sitios con cursos de idiomas, con libros gratis, sobre cine, enciclopedias hechas por el usuario, herramientas para comunicarse no sólo vía chat, sino hasta por teléfono (como Skype), sitios de entretenimiento en línea (como YouTube), en fin, multitud de recursos, pero que algunas personas se olvidan que están ahí o ni siquiera les pasa por la cabeza que pueda existir en Internet.

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Abuso policiaco, lo normal en México


Desde la muerte de 12 personas en el antro News Divine ha quedado claro para todos que este tipo de situaciones no son raras, sino más bien la norma en nuestro país.

El abuso de las autoridades es cosa de todos los días, desde aquellos oficiales que te extorsionan por una falta de tránsito inexistente, por cometer una falta que sólo ellos vieron hasta los que de plano se pasan al lado de la delincuencia organizada y se olvidan de que alguna vez fueron los encargados de mantener el orden y buscar justicia.

Lo irónico de este caso es que, como siempre, la política y otros intereses harán que todo mundo pierda de vista que, por lamentable como fue la muerte de estas personas en un operativo que planificó al parecer un descerebrado (por la forma en que se llevó a cabo) es importante preguntarnos qué estámos haciendo como sociedad para evitar que la autoridad siga haciendo lo que se le antoje.

En principio de cuentas ¿le estamos enseñando a nuestros hijos menores de edad cómo defenderse, cómo evitar que esta gente -en la medida de lo posible- los trate como delincuentes sin haber una causa justificada o una flagrancia?, ¿que no los detenga y los lleve presuntamente a la delegación, sino a un lugar designado discrecionalmente por ellos?, ¿que por ningún motivo deben declarar o ser revisados sin la presencia de sus padres y sin causa justificada?

Me pregunto también si sabemos nosotros, como adultos, cuáles son nuestros derechos al ser detenidos, a quién podemos acudir, cómo podemos defendernos en caso de abuso. ¿Hacemos algo para que este tipo de situaciones ya no existan? ¿Le exigimos a quienes se supone crean las leyes que delimiten muy bien el trabajo de quienes presuntamente deben reforzarlas? ¿Le exigimos a los superiores de esos policías que al menos hagan un mínimo esfuerzo por evitar que gente sin escrúpulos, mal educada, mal preparada, entre a las fuerzas del orden?

Me temo que no, que este tipo de cosas sólo son ‘llamaradas’ que duran mientras la noticia sea algo redituable para los medios de comunicación. Cuando se pierde el interés del público ya no se le da seguimiento a las causas últimas de que ocurran estas cosas.

Y ahí es donde nuestro país sigue pudriéndose lentamente en su corrupción y en sus prácticas ilegales que ya todos vemos como ‘normales’.

Educación, ¿en manos de los padres?

Mi hija, por una serie de circunstancias, acude a una escuela preescolar pública. Anteriormente asistía a un kínder privado, pero al mudarnos a medio ciclo escolar, a una zona desconocida donde no teníamos idea de qué escuelas había, optamos porque entrara a una pública.

En el kínder privado, a pesar de ser el primer grado, mi hija utilizaba cerca de 6 libros y la misma cantidad de cuadernos. Tenía su maestra regular y una de inglés. Todos los días llegaba con una cantidad de tareas como para niña de tercero de primaria y había que ayudarle a hacerla por varias horas, sin embargo, le gustaba.

En cambio, en esta escuela tiene tres libros, los cuales nos pidieron comprar como a tres meses de haber entrado a clases. A veces le encargaban tarea, a veces no. Lo que hacía en casa lo entregaba en hojas blancas tamaño carta. Como a los cuatro meses del inicio de actividads pidieron que llevara dos cuadernos.

Debido a que en la otra escuela los libros iban y venían (no permanecían en el salón, como en esta escuela pública) tenía una idea de qué le estaban enseñando en ese momento y cuál era el objetivo de determinada tarea. En la escuela pública no pasa esto.

No quiero ser absolutista ni decir que todas las escuelas públicas son malas ni que son iguales o que no les enseñan bien por el hecho de no tener tantos libros, pero lo que sí tengo muy cierto es que a los padres REALMENTE no los involucran en la educación de los niños. Esa participación más bien es simulada por los políticos y los sindicatos de profesores, quienes pretenden que sí están haciendo que los padres participen cuando les piden que hagan las tareas con los niños.

Sin embargo, a mi parecer no es suficiente. Quizá muchos padres no saben tanto como para ayudar a los niños a niveles del bachillerato en adelante, pero ¿por qué no involucrarlos realmente en el temario que llevarán los niños en kínder? ¿Llamarlos para ver cuál es el progreso de los niños? ¿Ponerles cada día un objetivo educativo claro o al menos semanal claro?

Supongo que eso no conviene porque entonces uno podría comparar realmente cómo les enseñan a los niños en diferentes escuelas públicas y compararlas también con las privadas y esto generaría suficiente inconformidad como para, ahora sí, tumbar a ese sindicato de maestros en nuestro país que vive para recibir beneficios, más no para realizar su trabajo.