Encrucijadas

¿No han estado a veces en situaciones donde una sola decisión cambia todo lo que tenían planeado para su vida?

A veces esa decisión es para bien, otras, dicen, que para aprender…

El problema es cuando la consecuencia de una decisión no le ves ni pies ni cabeza…

Cuando te preguntas ¿sirve de algo esforzarse? ¿Sirve de algo intentar ser buena persona, buena trabajadora, buena en lo que hagas? ¿Sirve de algo buscar el bien general en lugar del particular?

Algunas veces esto es evidente poco después de que tomas la decisión, pero otras… te encuentras a ti mismo en una especie de carrusel en el que no avanzas, sólo estás ahí en un círculo interminable que poco a poco se convierte en monótono, algo que sólo te trae, a lo más, náuseas, ja…

La única forma de salir de esto parece a veces el lanzarte, aunque el carrusel no se detenga, y rogar que caigas en algo que amortigüe tus heridas…

Definitivamente en momentos así sientes que la vida apesta…

Desesperanza

Algunas veces parece que no hay horizonte ni futuro.

Es triste ver esa situación y peor aún vivirla, pero hay ocasiones en que, aunque sientes que luchas todos los días contra la corriente, no hay forma de ganar.

Es como la lucha de Don Quijote con los molinos, es una locura, es inútil, pero hay que hacerlo, eres quien debe de hacerlo y nadie más parece dispuesto a seguir más que tú.

Y te ves a ti mismo en situaciones que no pensabas vivir jamás, que creías que estaban destinadas a otra gente. Te ves supeditado a una rutina, sin voz, ni voto en tu propio destino…

Las opciones que tienes a la mano parecen reducirse conforme pasa el tiempo… Y tus salidas parecen medidas desesperadas.

Puedo entender perfectamente a mucha gente que ha preferido dejarlo todo que continuar así, en donde nada parece ofrecerte ni crecimiento ni mejora ni esperanza alguna.

Puedo entender que de repente haya muchos que quieren trabajar en otro país, donde no son bien recibidos, donde los tratan mal, los discriminan y les pagan el más bajo sueldo para los estándares de ese lugar, pero ese dinero es un sueño compañarado con lo que reciben en el suyo.

No es difícil ponerse en esa situación… Ni tener empatía para esa gente… Aunque suene a un cambio radical y loco, pero a veces parece que es lo único que hay, aunque dé miedo y sea difícil en un principio.

Es cierto, nadie dijo que sería perfecta la vida, es cierto, habemos quienes tenemos que luchar más que otros en este mundo y a veces parece injusto, pero a veces, sólo a veces, sería bueno ver que la suerte te sonriera un poco, sólo un poco… Creo que siempre perder es algo que a cualquiera desespera y cansa…

Y a pesar de todo, aún se esfuerza uno por iniciar un nuevo día y seguir caminando…

¡Me declaro una Grinch!


Es oficial… Soy una Grinch.

Me explico… Cada que llega Navidad, Reyes y de hecho cualquier celebración similar (Día del Amor y la Amistad, Día de las Madres, del Padre, de Muertos y anexas) me gustaría ser automáticamente teletransportada a un planeta donde no existan estas fiestecitas y regresar ya que se acaben.

Me parece que todo, desde Navidad hasta el Día de Reyes Magos, pasando por los otros que mencioné, se ha vuelto un evento mercadotécnico que los únicos interesados en mantenerlos vivos son jugueterías, florerías, tiendas de regalos, entre otros, porque para el común de la gente hace mucho que dejó de tener significado.

Comenzando por Navidad, pero aplicándola a todas las demás fechas… ¿Quién, pero quién se acuerda, real y verdaderamente, el significado que pudo haber tenido este fecha? Yo no soy católica, si acaso de nombre nada más, pero se supone que, para quienes lo practican, es el nacimiento de un hombre que vino a enseñar multitud de cosas, entre ellas humildad, amor al prójimo, caridad, paz… Todas esas palabras que perdieron ya su significado, pero que si las aplicáramos esa noche significarían no pelearse por tonterías, compartir con gusto la comida y bebida, moderarse en el beber para no lastimar a otros con nuestras palabras y acciones, no presumir si se recibió o no regalos y el costo de cada uno de ellos, etc.

Significaría compartir con felicidad la fecha, sin estar pensando qué vamos a regalarle a hijos, cónyuges, familiares cercanos y lejanos, amigos, compañeros de trabajo. Pasársela bien con gente que te quiere y a la que quieres… Todo en un sentido más espiritual.

De veras que no puedo creer que todo se haya convertido en ir a buscar el regalo más vistoso, muchos meses antes incluso (aquí desde octube están promocionando los regalos que el Niño Dios, Santa Claus o los Reyes Magos van a traer) porque así lo exigen las reglas, endeudarse como si no fuera a haber otro año por ‘hacer felices’ a nuestros seres queridos, cuando en realidad no hacerlos dependientes de lo material para sentirse satisfechos, sino darles cosas intangibles como nuestro tiempo, estar con ellos, tratarlos bien DIARIAMENTE sería un regalo más grande que cualquiera que pudiéramos darles.

No puedo creer lo que me contaban por ahí que, al invitar a sus amigos y familiares a una pequeña reunión en las fechas posteriores a Navidad, sólo por compartir el momento y el festejo, muchos no fueran ¡porque no tenían dinero para llevar un regalo! Y esta persona me decía que en serio no esperaba un regalo, sólo estar con la gente que quería… Y aunque año tras año se los dice, nunca le creen…

En fin, por eso digo que, si ser consumista, preocuparse más por el regalo o cómo lucirá de llena de luces y adornos tu casa (en Navidad específicamente), qué tanto comerás, si te pondrás borracho ‘por festejar’ y ver sólo lo material es estar en humor festivo ¡me declaro una total Grinch!

¡Bien por los demócratas!

Aunque ningún político es precisamente santo ni tampoco puedo afirmar que realmente se dedican a lo que deberían según la definición de la política (a buscar el bien del pueblo), creo que por fin se dio un giro positivo en la situación de EU.

Hasta el momento George Bush, quien dice con gran convicción que es casi casi enviado de Dios a esta tierra para llevar sus designios a acciones, no ha hecho más que estupideces, una tras otra, en su papel de libertador del mundo.

Si no, ahí está Irak, Afganistán, su papel en un desastre interno como el huracán Katrina, su negativa a apoyar el Protocolo de Kyoto para disminuir las emisiones contaminantes, su total ignorancia de la situación de los millones de latinos que viven en EU y que cruzan a tratar de conseguir un trabajo allá, la aprobación de construir un estúpido muro que pretende detenerlo, etc, etc, etc, etc.

Yo digo que la gente de EU no puede ser toda mala, pero… hasta ahora su líder representa lo peor en cuanto a calidad humana, inteligencia, estrategia o cualidades que yo admiro en un líder.

Por lo tanto, felicidades a los demócratas y ojalá le den un giro a la forma en que están ocurriendo las cosas allá, sobre todo considerando que EU sí influye en la vida de los demás países y debería tener (debería, no digo que lo vaya a hacer) cierta ética en su forma de aplicar su política internacional.

Y también, qué gusto fue ver fotos como la que sigue, en la que Bush se le nota que no estaba nadita contento con el resultado de la elección y con los dos años que le esperan (en los que va a tener que nadar contra la corriente).

Pretextos y más pretextos

Para la mediocridad hay muchos pretextos. Es muchísimo más fácil decir que no se pudo, que algo se atravesó, que no se estaba enterado, que _______ (<— inserte aquí su pretexto) que admitir que se pudo haber hecho un mayor esfuerzo y hacer las cosas de forma eficiente.

Aunque no estoy pensando en un caso en particular, sino más bien en la generalidad de lo que día a día me toca presenciar o vivir, si buscara casos los encontraría rápidamente.

Un ejemplo general, en un estacionamiento de un centro comercial, iglesia o zona pública cualquiera nos encontramos con frecuencia el cartelón que dice ‘No nos hacemos responsables de lo que pueda ocurrirle a su automóvil o sus pertenencias’…

Claro, no se hacen responsables, pero cobran su consabida cuota con singular alegría. ¿Y por qué si cobran una cuota por el mínimo servicio de poder dejar ahí tu auto no encuentran la forma de tener al menos uno o dos vigilantes? Porque si dejar inseguro tu vehículo te cuesta, es lo mismo dejarlo en la calle y gratis.

También está el pretexto de la mediocridad basada en lo que dice un grupo y la inercia que ya traen. Es el más fea de todas, pues consiste en que, como la mayoría está en una dinámica de no hacer las cosas de forma correcta, de no buscar rapidez, eficiencia, profesionalismo, entonces ¿uno por qué tendría que buscarlo?

Y entonces hacer las cosas de otra manera y buscar que la gente se mueva de esa inercia es lo ‘incorrecto’.

¡A lo que hemos llegado a veces! Lo malo es que estamos los que no nos conformamos ni vamos con la corriente, los que nos resistimos lo más que podemos antes de caer en esta dinámica o de plano buscamos salir por completo del círculo en el que esto ocurre. Este tipo de gente es y será la gente ‘antipática’ en cualquier lugar….

Pero como dice una canción por ahí ‘estoy tan contenta de que nunca encajaré’…

Madres agobiadas

Parece que no soy la única persona que ha sentido esta mezcla de emociones contrarias antes.

En un artículo del New York Times cuentan cómo madres trabajadoras que tienen que viajar se debaten entre la culpabilidad de tener que dejar a sus hijos con niñeras y maridos y no poder atenderlos ellas mismas y el alivio que sienten, al estar en su viaje, de poder dormir una noche entera, tener conversaciones con adultos, estar tranquila, sin ruidos, sin caricaturas todo el día, sin peticiones cada cinco minutos, en fin, sin todo lo que implica ser mamá.

Aunque al irse su sensación es de tristeza al dejar a los pequeños y de preocupación por estar bien, realmente es interesante ver que ya en el momento de estar a solas en una ciudad extraña, fuera de la rutina, sienten la tranquilidad de poder tener un poco de tiempo para ellas mismas.

Un párrafo lo describe todo:

No hay quehaceres que terminar. No hay tarea que supervisar. No hay niños que mandar a la cama. Para muchas madres trabajadors los viajes de negocios se pueden convertir en mini vacaciones. El simple placer de poder dormir sin ser despertada y de tener una comida sin interrupciones puede sentirse como un escape indulgente para estas mujeres que están llenas de labores en el trabajo y en la casa.

Sin embargo, aún con todo, estas mujeres no dejan de organizar todo antes de irse. Hay que dejar horarios detallados para maridos y niñeras. Hay que dejar dinero para pagar cuentas.

Pero, como lo dice otra madre:

Definitivamente se siente muy bien cuando tienes unos minutos para ser un ser humano, no estar en modo ‘corporativo’ o ‘materno’. Cuando hay algunos momentos que se puedan robar para descansar, definitivamente se disfrutan.

Aún con eso, no significa que las mamás no extrañen a sus pequeños (definitivamente se extrañan cuando uno sale a trabajar). Dejar a los pequeños e ir a cumplir con un trabajo no es precisamente fácil y a veces te sientes extraña cuando regresas y tu hija dice cosas como ‘mira, mi mamá’ como si fuera una especie de visita sorpresa…

Y definitivamente entre más pequeños sean los hijos, peor se siente uno. A veces quisieras que pudiera haber algo como lo que ves en el ‘ideal’ mundo e la televisión: una guardería al lado de tu trabajo para, en los pocos minutos libres que pueda robar, puedas ir a visitarlos o dinero para poder llevarte a tu familia de viaje contigo.

Pero… al menos en países no desarrollados las cosas no son precisamente fáciles, e incluso ser mamá es impedimento para que te acepten en muchos trabajos (ya que los jefes ‘anticipan’ que pedirás permisos para ir a atenderlos y le darás menos prioridad al trabajo).

Ser madre en estos tiempos es un acto de malabarismo.