Democracia e Internet

Recientemente, en una plática con Gabriel Adame (@Gabo_Adame en Twitter, quien me invitó a su último programa de radio, que se transmite los jueves de 11:00 a 12:00 horas en Plaza Network – @plazanetwork)  surgió la reflexión sobre qué alcances puede tener el Internet y qué tanto ayudará a mejorar la democracia de los países, específicamente la de México.

Una de las herramientas que han dado idea qué tanto se puede influir en la democracia es Twitter. Esta red social ayuda a muchos a estar al tanto de lo que ocurre en el mundo antes que ningún medio de comunicación tradicional lo informe, y también ha sido usada para darle voz a los ciudadanos comunes, quienes han usado esta vía para reportar los hechos que muchas veces los medios tradicionales no toman en cuenta, ya sea porque no los consideran relevantes o, como en algunos países donde la democracia no es el sistema con el cual se gobiernan, porque es el medio por el cual evitan la censura que viven día a día.

Casos comunes han sido los de Irán y su elección, donde se organizaron protestas tras reclamos de  fraude electoral por parte del presidente Mahmoud Ahmadinejad, así como China y el conflicto con el grupo étnico conocido como los Uighur, a quienes las autoridades chinas reprimieron de manera violenta. Ambos hechos pudieron ser conocidos debido a la difusión que lograron los disidentes a través de Twitter, principalmente, pero en general por Internet.

Lo que @Gabo_Adame afirmaba es que él considera posible que Internet mejore la democracia en nuestro país así como ha ocurrido en otros países, facilitando que se difundan los abusos del poder del gobierno.

Mi pregunta es, ¿hasta dónde es posible hacer esto? ¿Cómo se puede influir a través de Internet para que la gente reaccione y comience a exigir sus derechos?

Para empezar, creo que tendría que haber mayor acceso a estas tecnologías para que las personas aprendan a usar esta herramienta y utilicen todas sus potencialidades. Esto sólo se logrará cuando en la mayoría de las escuela en este país, sin importar que sea privada o pública, se enseñe a usar y se dé libre acceso a Internet.

Igualmente, cuando fuera del mundo académico también existan formas de entrar a Internet facilmente, lugares como bibliotecas, plazas, áreas donde la gente convive y comparte con otras personas.

Por el momento apenas 27 millones de mexicanos tienen acceso a esta herramienta y no es claro si saben sacarle todo su potencial (en México, por ejemplo, las actividades más comunes de la gente en Internet es usar el correo electrónico y los mensajeros instantáneos, cuando existen otras herramientas a las que podría dedicarles tiempo y con mayores beneficios).

Por otro lado, quienes están interesados en mejorar nuestra democracia, si no conocen el manejo de la burocracia y las estructuras del gobierno, al menos en mi percepción, tienen una difícil labor: concientizar a la gente, hacerla participar y además encontrar la forma legal de que se muevan las cosas. Ésta es una tarea formidable que no cualquiera intentaría.

Es una cuestión difícil, y sin embargo, no puedo evitar sentir un poco de esperanza de que, conforme el uso de Internet se vaya extendiendo y si la gente va notando que no sólo le sirve para asuntos como estudios, trabajo o entretenimiento, quizá las cosas comiencen a moverse.

Se expande el periodismo ciudadano

En estos tiempos el ciudadano común tiene la posibilidad de convertirs en generador de contenido.

Una de las tendencias más fuertes es el periodismo ciudadano, en el que personas comunes y corrientes (o profesionales de la comunicación que no trabajan en un medio, sino de forma independiente) buscan traer a los ojos de los consumidores de información lo que acontece en su comunidad de una forma más ligera y tranquila.

Con estas tendencias cada vez se lee más información acerca de qué herramientas y lineamientos debe seguir un periodista ciudadano serio.

Esta semana, en un blog (que sigo desde que lo descubrí) llamado PeriodismoCiudadano.com hace un listado de lo que el Huffington Post (un sitio con todo tipo de información) considera que deben ser los estándares del periodismo ciudadano.

Los tres puntos básicos son: investiga previamente y enlaza a las fuentes de las cuales investigaste; si citas a una persona entrevistada, debes tener prueba de sus afirmaciones (grabaciones en audio o video); si realizas una afirmación negativa (basada en hechos) de una persona u organización, se debe de solicitar su reacción a estos datos que publicarás.

Son tres cosas muy básicas, pero con una multitud de implicaciones. Son parte de la ética del periodista. Muchos no conocen, olvidan o no toman en cuenta estas recomendaciones y no pueden llamarse verdaderamente periodistas, porque finalmente la idea de esta profesión es presentar los hechos lo más objetivamente posible (aunque la completa objetividad sea difícil de lograr para algunos).

Otro sitio más, Escolar.net también presenta un decálogo para los nuevos periodistas. Bien vale la pena que lo lean. Mi favorito es “contrasta hasta el límite la información”. Definitivo, te puedes ahorrar mucos dolores de cabeza y mucha desinformación a tus lectores si haces esto.

Otra prueba más de que el periodismo ciudadano se está volviendo cada vez más común es el lanzamiento de un canal en YouTube, Reporters Center, donde dan consejos sobre periodismo personajes del calibre de Bob Woodward (quien con Carl Bersntein realizó la investigación que llevó a Watergate), Katie Kouric (presentadora del noticiero de la noche en CBS), Chris Cillizza (columnista del Washington Post). Una gran fuente de información (a la cual, por supuesto, también me suscribí).

Un ejemplo de uno de los videos que presenta este canal:

Por supuesto, creo que el tener cierta formación en comunicación y periodismo ayuda, pero es posible, para quien le interese en forma amateur ser un periodista ciudadano, mejorar siguiendo estas prácticas y los cientos de tips que existen hoy en día en Internet.

¿Por qué alguien ataca a los usuarios en Twitter?

Es extraño escribir esto, pero no tengo otra forma de avisar que alguien está copiando a las cuentas de varias personas en Twitter, personificándolos al grado de copiar sus avatares, biografía, liga a su sitio y fondo para engañar a la gente a creer que son ellos. Soy la última de las personas a las que comenzaron a imitar y tratar de molestar.

¿Y por qué creo que pasa esto? Bueno, he pensado acerca de las razones que lleven a alguien a estas actitudes desde que la imitación a algunas personas que sigo y respeto comenzó.

En algunos casos sí parece ser algo personal, por la manera en que las cuentas falsas tuitean: algo que la persona dijo o el hecho de que tengan una gran cantidad de seguidores molesta al autor de los tweets y por lo tanto, trata de atacarlos haciendo tanto daño a su imagen como pueden (y al personificarloz también hacen que la gente confíe en ellos y los siga, así pueden repartir a más gente sus “ideas”).

En otros casos, es un asunto político. Creo que en mi caso y en al menos uno de mis amigos esto es lo que ocurrió. ¿Por qué lo digo? Bueno, para empezar, estamos acercándonos a una importante elección. En mi caso, escribo en un blog en inglés y en español situaciones que me parecen interesantes de la política mexicana. Expreso mis ideas en Twitter y he participado en algunas conversaciones sobre política.

Lo que creo que causó más enojo en esta persona es que, ayudé, con varios tuiteros, a descubrir algunas cuentas que imitaban a La Jornada eran falsas. Esto ocurrió debido a que comenzaron a publicar opiniones sin expresar que se trataban de opiniones y en lugar de noticias. Algunos de nosotros expresamos nuestra opinión a que hicieran esto, una cosa llevó a la otra y se descubrió que eran cuentas falsas, lo cual causó que los dejaran de seguir y, al final, que Twitter los suspendiera.

Estoy hablando de mi caso, pero creo que en el caso de otra gente a la que están atacando esto pasó también: algo que dijeron acerca de política o que hicieron sobre esas cuentas falsas u otras cuentas falsas que están tratando de influir a la gente molestó a esta persona.

Y es por eso que creo que la intolerancia en México está alcanzando niveles nunca vistos. Me parece que algunas personas no pueden soportar siquiera que alguien exprese su punto de vista (sobre lo que sea) aunque la persona NO esté tratando de cambiar a los demás a su punto de vista. Su respuesta es atacar.

Bien, pues no voy a seguirle el juego a este individuo o siquiera ir a leer lo que diga de mí. En principio, tengo trabajo que hacer (aunque sea en casa y como freelance, estoy comprometida a hacerlo lo mejor posible), una familia y problemas que resolver que son más importantes como para contestar a alguien cegado por su intolerancia.

Estoy haciendo este post por única vez sólo como un aviso para aquellos que sean seguidos por esta cuenta o que les hablen de cualquier otra manera. También, para expresar que planeo ignorar esos tweets, que me importa poco lo que digan y sólo los reporté a Twitter, que espero pueda hacer algo al respecto.

Y también como una reflexión acerca de cómo parecen funcionar las cosas en México últimamente (esto que pasa es un microcosmos de lo que se está viendo allá afuera).Parece que si alguien expresa su punto de vista y éste contradice el de alguien más, la respuesta, en muchas de las ocasiones, será un ataque. Es realmente triste.

Creo que todo mundo tiene derecho de expresar sus opiniones, particularmente si la idea no es forzarte a cambiar de opinión, si acaso a reflexionar sobre alguna situación.

Yo creo tener puntos de vista moderados; creo que todos deberíamos votar (o no votar o anular) por quien nos ofrezca la mejor solución medible y cuantificable a los problemas, no importa de qué partido. Tambien, no creo en el racismo, la homofobia o cualquier idea que excluya a un grupo particular de gente. Todos tenemos derecho a ser tratados iguales por la gente y ante la ley. Creo que cada problema puede solucionarse discutiéndolo, no descalificando al otro.

Espero que la gente vea la diferencia entre esas posiciones, entre intolerancia y tolerancia, y escoja a quién leer o seguir tanto en Twitter como en la vida diaria, e ignorar a aquellos que sólo atacan a otros.