Niñez robada

Una conocida (gracias, Gio) de un grupo al que pertenezco nos mandó a todas un artículo del periódico La Nación en el cual se explica que en Gran Bretaña 110 escritores, maestros y psicólogos británicos están preocupados por la presión que sepone en los niños de ahora.

De acuerdo a ellos

los niños británicos “están siendo empujados a la adultez antes de tiempo” y “un cóctel siniestro de comida junk (chatarra), marketing de la sexualidad, juegos electrónicos y una obsesión más por galardones que por aprendizaje en las escuelas” les está “envenenando la vida”.

Los niños británicos, dicen quienes protestan por cómo se están dando las cosas, necesitan comida fresca y poco procesada, no comida chatarra, juegos y no entretenimientos frente a un televisor y experiencias de primera mano con el mundo y los adultos, no virtuales.

Sin embargo, esto se les da cada vez menos, y eso sin contar todos los exámenes y habilidades que se les quiere hacer aprender.

Todo es competencia ahora para los niños. Desde la guardería (parece que eso de la ‘estimulación temprana’ es ya un requerimiento para que se considere uno de estos lugares como bueno). Además, los niños están ya tan inmersos en esta mecánica que no tardas en encontrarte a pequeños que todo el tiempo están compitiendo, incluso por cosas absurdas (yo como más rápido que tú, yo sé hablar más que tú, yo hago mejor cualquier cosa que tú).

¿Caray, que ya no se puede simplemente tratar de aprender, de ser bueno, pero no por competir con alguien más, sino con tal de ir haciéndote una persona hecha y derecha?

Yo la verdad nunca he entendido esta dinámica de exigirles tanto, de que incluso los niños ahora SE SUICIDAN porque no sacaron las calificaciones que sus padres esperaban. ¡A qué grados hemos llegado!

Además, les estamos quitando todo lo que nosotros sí disfrutamos cuando eramos pequeños. Cada vez hay menos espacios abiertos, menos árboles, menos lugares donde revolcarse, ensuciarse, gritar, correr, jugar….

Los estamos preocupando por cosas como cómo se ven o cómo se visten desde pequeños. No puede ser que las niñas están preocupadas por verse como si fueran pequeñas ‘vedettes’ y los niños por verse ‘galanes’.

Ojalá los papás de esos niños que se están haciendo materialistas, competitivos, de apariencias pudieran abrir los ojos y regresarles su inocencia y su infancia, que es lo que merecen vivir.

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Dinero ‘perdido’

Parece que todos nos hemos acostumbrado. Vemos cómo todos los días los que tienen los recursos los usan para las cosas equivocadas. Un país que se dice libertador y antiterrorista va y les hace la vida imposible a otro (Irak) que lo único que quisiera es que lo dejaran en paz, como lo demuestra la cantidad de irakíes que están dispuestos a morir en ataques suicidas con tal de sacar a los estadounidenses de su territorio. Eso sin contar la cantidad de los soldados del país invasor que ya se han muerto en esta absurda guerra (generada por el de la foto, cuyo collage se hizo con fotos de los soldados muertos).

Ese mismo país decide que, aunque necesita mano de obra, la cual le proporciona toda la gente que, aunque ilegal, está buscando un trabajo y una forma de vivir, es más fácil autorizar un absurdo muro por contentar a los electores de su país, un muro que realmente sólo va a hacer que se mate más gente necesitada que crear un programa integral para ayudar a todos esos países que tiene en su ‘patio trasero’ que lo ven como una esperanza de mejor vida.

Luego, están los dictadores de quinta como Pinochet que, además de acabar con la vida de tantísima gente, se enriquecen a niveles impresionantes (9 toneladas de oro guardadas en un banco en Hong Kong).

Mientras tanto, gente muere todos los días porque tiene que sobrevir con lo equivalente a un par de dólares en la bolsa diariamente.

A veces sí dan ganas de que vengan los famosísimos jinetes y acaben con tanta tontería.

Liberadas de culpa


Recuerdo mucho cuando estaba embarazada de mi pequeña, Michelle. No sólo tenía que preocuparme de casi cada alimento que ingiriera, de ir a las revisiones, de tomar el ácido fólico, de no agotarme demasiado aunque estuviera trabajando, de tomar suficiente agua, en fin, de mil detalles.

Además, entre todas estas cosas, tenía que preocuparme hasta de cómo me sentía.

Lo que todo mundo me decía era que si me ponía muy ansiosa, mi embarazo tendría problemas, es decir, que mi estado de ánimo le iba a afectar directamente a ella.

¡Y así no querían que me sintiera ansiosa!

Pues bien, recientemente encontré que esta afirmación, que yo creo se la han de haber dicho a mujeres por milenios, es totalmente falsa.

Cito y enseguida la traducción:

There is no direct association between anxiety and pregnancy outcomes, according to a review of the data on the subject by a team at the University of Texas Medical Branch / No hay asociación directa entre la ansiedad y los resultados del embarazo, de acuerdo a una revisión de los datos en este tema de un equipo en la rama médica de la Universidad de Texas.

The team reviewed 50 studies over 39 years and concluded that women who experience anxiety symptoms during pregnancy are not at increased risk for complications such as longer labor or a low-birth-weight baby / El grupo revisó 50 estudios realizados en 39 años y concluyó que las mujeres que sienten ansiedad durante el embarazo no tiene más riesgo de complicaciones como un parto más prolongado o bajo peso del bebé al nacer.

Como se nota, las mujeres somos responsabilizadas del bienestar de nuestros hijos hasta en aspectos que no podemos controlar a veces. ¿Es posible no sentirse ansiosa sobre todo si muchas vivimos embarazos estresantes, pensando en cómo podremos mantener a una nueva vida, cómo podremos darle lo necesario? ¿Si muchas veces tenemos que pensar cómo estar con ellos y al mismo tiempo tener una vida profesional, no nada más por gusto, sino porque se necesita que la tengamos?

Y sin embargo parece que la exigencia va creciendo conforme ellos tienen más edad, conforme más necesidades tienen. Ok, uno sabe que al tener hijos adquiere una responsabilidad y si es una madre consciente, está dispuesta a tomarla. Pero a veces, sólo a veces, la exigencia ni es pareja (a los hombres no se les exige lo mismo) ni es muy realista que digamos, como esto de pedirle a una madre que ni siquiera pueda tener ciertas emociones que son, obviamente, muy humanas.

Comunicación organizacional

A veces me pregunto si eso existe… Yo estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación y una de las materias era ésta.

En ella nos hablaron de que en las empresas deben haber estrategias, objetivos, reglamentos claros, jerarquías, procedimientos, manuales, todo para que alguien que llega nuevo sepa cómo hacer el trabajo y para evitar lo más que se pueda conflictos en cuestiones de trabajo.

Pero pues en algunas empresas que conozco (de las que me hablan algunos amigos) ESO NO EXISTE.

No hay reglas de ningún tipo, cada quien va aprendiendo sobre la marcha, a veces cometiendo errores garrafales.

Entre departamentos no hay la menor integración, cada quien hace su trabajo a como ellos creen y lo entrega a la siguiente parte del proceso, si está parchado y mal hecho no importa.

Dentro de un mismo departamento existe quien sabe hacer todo de manera eficiente y quien no lo hace así porque nunca se lo explicaron o porque lo dejaron que aprendiera a como pudiera y pues ahora tendría que cambiar muchas cosas para poder mejorar ese trabajo.

En fin, un soberano caos. Me pregunto ¿en esas empresas pensarán en crecer? ¿En ser mejores? ¿O nada más la van ‘ahí llevando’? Qué flojera escuchar cosas como éstas en estos tiempos.

El perfecto ejemplo de lo obsoleto

Definitivamente da tristeza darse cuenta qué tipo de sistema de salud tenemos en este País. Sobre todo cuando no tienes de otra que acudir a él para que te atiendan…

Llegar a Urgencias y darte cuenta que te dan tratamiento con lo que tienen a la mano (siempre hay poco material), que no hay suficiente personal para poder despejar el siempre constante flujo de pacientes (dos enfermeras y una doctora no creo que sea suficiente para más de 50 personas en un lugar), que no hay siquiera sentido común (dos personas vestidas con ropa del hospital fumando junto a un tanque gigante de almacenamiento de oxígeno no es precisamente una visión que te haga pensar en inteligencia).

Y podría decir uno “bueno, es que es la sección de Urgencias y a veces hay tanta gente que pasan estas cosas”, pero no, acudes al sistema normal, donde se supone debería de haber suficiente personal para atenderte y más tiempo, pero te dicen que no pueden más que revisar a dos de tres personas enfermas de tu familia, por lo que tienes que elegir y posponer para el día siguiente la cita de una de las tres.

Además, te revisan en menos de 10 minutos y sin realmente profundizar en tus síntomas pues mucha gente espera después de ti.

Te sermonean respecto a tu salud, como si fuera culpa del paciente haber cachado x virus o condición.

Luego, te dan medicina ‘genérica’, la cual esperas que haya en existencia… Te das cuenta de que tus sospechas de escasez son fundadas cuando escuchas el cuento de terror de una mujer que dice que su marido está sin medicina desde hace 5 semanas, y la medicina que necesita es para tratar el ataque cardiaco que sufrió.

Lindo, ¿no? Mientras, nuestros maravillosos diputados (lo de maravilloso es un decir) ganan un sueldo que debería darles vergüenza y no son capaces de tomar el toro por los cuernos y arreglar de una vez por todas todo esto.

¿Seguiremos el ejemplo?

Un artículo en el Washington Post cuenta el cambio casi asombroso que está ocurriendo en España, a raíz de que José Luis Rodríguez Zapatero entró al poder, pues este hombre ha fomentado la participación femenina en su gobierno y varias leyes para hacer que la tradicionalmente machista sociedad española cambie su rumbo.

Para muestra: la primera mujer vicepresidenta en el gobierno en España. Una mujer que, como dice el artículo, se graduó de la carrera de Leyes en los 70, cuando se prohibía que una mujer se convirtiera en juez, fuera testigo en un juicio o siquiera abriera una cuenta bancaria.

En un país donde se generó la palabra machismo, esto es un gran logro.

Además, el gobierno socialista de Zapatero está pidiendo que los partidos tengan un mínimo de 40 por ciento de mujeres en sus listas de candidatos a algún cargo de lección popular y a las empresas a que las mujeres participen en un 40 por ciento en sus juntas directivas. Y dan el ejemplo: la mitad del gabinete en el gobierno español está conformado por mujeres.

Las nuevas leyes además requieren que los hombres compartan las labores del hogar en la misma proporción de sus esposas.

Por supuesto, hay resistencia. Los negocios están atacando las nuevas reglas.

El número de casos de violencia doméstica ha aumentado y los asesinatos cometidos por los esposos, porque al parecer los hombres están golpeando aún más a las mujeres que se atreven a denunciar los abusos.

En México, donde ‘heredamos’ este bello aspecto de la cultura española y además le pusimos nuestro ‘granito de arena’, me gustaría encontrar que un cambio así ocurriera, pero… estamos a años luz de esto.

Las leyes parecen más proteger al marido que ayudar a las mujeres a defenderse de la violencia doméstica. Hay pocos albergues para mujeres maltratadas para que no tengan que regresar a casa con el agresor. Incluso las mujeres violadas sufren vejaciones increíbles cuando tienen el valor de denunciar, pues son tratadas como ‘provocadoras’ del hecho en vez de como víctimas.

Ni qué decir de que las oportunidades en el empleo y demás son de preferencia para las mujeres: son de bajas a no existentes en muchas compañías.

Ojalá la mujeres dejáramos de perder el tiempo con los temas de moda, el peso, la televisión y mil tonteras más y luchar por lo que sí tiene y tendrá importancia para nosotras, nuestras hijas y demás descendientes. Pero esto parece que casi no ocurre por el momento.

Spam y nuestros hábitos

Soy una víctima más del spam. Para mi desgracia comencé a utilizar el internet cuando no tenía gran idea de que poner tu e-mail en cualquier lugar es como darle tu dirección postal a cualquiera: invita a que te invadan con un montón de basura propagandística.

También tengo amigos y amigas que (incluso en estos tiempos) siguen mandando los mensajes (forwards) que les llegan con todos los e-mails desplegados sin piedad. Imagínense toda una lista de nombres y direcciones postales en una carta que les enviaran a ustedes y a 20 otros amigos de la persona, ¿no les horrorizaría? Pues aunque yo les he recomendado que usen el campo CCO o Con Copia Oculta para poner las direcciones de a quien le están escribiendo no me he podido hacer escuchar.

Eventualmente le llegan estas direcciones a quien envía correos basura o incluso hay quien las ‘colecciona’ para venderlas. Y los que acabamos con 300 correos basura diario somos los que no la debemos ni tememos.

Lo peor, una vez que te llega un spam, si no eres lo suficientemente inteligente, puedes caer en la ‘trampa’ que te ponen bajo un correo basura: te dicen que simplemente les digas que ya no quieres recibir ese correo… respondiéndoles desde ese correo, con lo cual les dices ‘sí, este correo está activo’.

Además, ya en un aspecto más general, el spam alenta el internet y te quita tiempo para cosas realmente importantes. Porque así como se va a tu carpeta de Correo Basura el que verdaderamente entra a esta clasificación, también se va correo que es importante para ti y a veces sucede que hay que rastrear entre lo prescindible para hallar lo imprescindible.

La solución en estos casos es como si tu casa se llenara de terminas hasta el último rincón: o tratar de fumigar para ver si matas a las termitas o de plano abandonar la casa.

Así que, como el insecticida no funcionó, he decidido mudar uno de mis correos. Obvio, no voy a decir cuál y sólo a gente ‘selecta’ le daré ese correo nuevo…

Y por supuesto, no más suscribirme con esa cuenta a ninguna página, así se vea muy honorable. De veras que eso de encontrar ‘toneladas’ de mails en tu cuenta no es nada agradable… ¡Muera el spam y quien lo practica!