Viejos medios adquiridos por viejos conservadores

Foto: Thomas Hawk via Compfight cc

Hoy en Gawker publicaron un artículo con un interesante punto de vista respecto a una situación que está ocurriendo en EU. Debido a la crisis de los periódicos en ese país la empresa Tribune Co., que es dueña del Chicago Tribune y el LA Times, se está viendo forzada a buscar compradores para estos alguna vez influyentes medios.

Entre los  posibles compradores están los hermanos Koch, un par de ricos y conservadores hombres ya entrados en la tercera edad. Para tener una idea de cuál es su tendencia, son conocidos por dar fondos a organizaciones asociadas al grupo ultraconservador republicano conocido como Tea Party.

Y aunque ha habido alarma de parte de sectores liberales en EU de que estos hombres puedan adquirir medios e influir en la opinión pública, Hamilton Nolan, autor de este texto, dice que deberían de dejar que los hermanos Koch compren los diarios.

En su opinión, aparte de la decadencia de los diarios en general, si los accionistas de Tribune Co. están considerando vender es porque ya no son negocio de por sí. También, con la serie de recortes que se han vivido en esos (y muchos otros diarios) probablemente la calidad y la influencia que tenían hace años ya no existe.

Hamilton afirma que si estos hermanos conservadores quieren comprar diarios es porque con sus ideas anticuadas creen que aún tienen mucha influencia, sin embargo, hoy en día, afirma el autor, a los únicos que influirán serán a gente vieja (fuerte declaración) que es la que sigue comprando los diarios y si se quiere llegar a tener algo de empuje entre el público general eso es más fácil de hacer con un simple blog y espíritu periodístico.

No parece estar muy lejos de la realidad. Este fenómeno también me hace pensar en lo que pasa en México. ¿Tiene hoy en día cualquier medio en Internet, sea uno hecho con una plantilla formal de reporteros, editores y creadores de contenido, o uno informal, como un blog, más influencia que cualquiera de los diarios que pertenecen a dinosáuricos empresarios (los apellidos Vázquez Raña me vienen a la mente)?

Sin duda el modo en que los nuevos medios y los tradicionales se están acomodando en este tablero de ajedrez de la información es algo que será muy interesante de estudiar y que probablemente dará a los ganadores, los que elijan el lado que obtenga más influencia, la dominancia en este sector.

¿Medios o circos de tres pistas?

De repente es imposible tener confianza en el papel de los medios masivos en México. Últimamente pocos, muy pocos, en mi opinión, son los que realmente se dedican a informar, no a hacer de la nota roja su casi única temática para vender más.

Medios de Comunicación / The MediaImage by Eneas via Flickr

Los periodistas que trabajan en estos medios obteniendo este tipo de información no sé si se resignan a trabajar al ritmo que les marcan sus jefes o lo hacen con gusto. Otros, en cambio, se vuelven algo críticos de esta tendencia, pero sin poder morder la mano que los alimenta, es decir, sin mencionar al periódico, televisora, revista o estación de radio en la que trabajan. No puedo culparlos por completo, finalmente sé que en su caso lo práctico se somete a lo ideal: de algo tienen que vivir.

Sin embargo, esto nos pone en una situación terrible. Los consumidores de medios masivos no tienen otra opción más que someterse a este tipo de “dieta” informativa, a veces contra su voluntad: a la lista de decapitados, ejecutados, sórdidos casos sin resolver (como el de la niña Paulette Guebara Farah), escándalos, tragedias (como el de los niños de la Guardería ABC), como si viera un circo de tres pistas (con la diferencia que ahora son cientos de pistas, es decir, multitud de periódicos, revistas, radiodifusoras y señales televisivas con diferentes espectáculos, todo en movimiento ante nuestros ojos y nada se puede reflexionar o procesar de una forma lógica).

También los mismos periodistas están, a mi parecer, en una difícil situación. Se supone, o al menos eso nos dicen a quienes estudiamos comunicación o periodismo, que idealmente los comunicadores/periodistas tienen un deber con el público, que es informar con ciertas reglas de ética, con el fin de ayudar a la gente a estar enterada de aquello que le puede afectar en su vida diaria, a exponer una injusticia, a entender su realidad. Pero ante la línea editorial que están tomando las empresas en las que laboran, casi parece que tuvieran que “adaptar” estas reglas éticas a circunstancias muy distintas: ya no es exponer una injusticia, es hacer alarde de tener el dato exclusivo más escandaloso e indignante para atraer la atención del público; ya no se trata de exponer la realidad, es seleccionar cuidadosamente lo que de esa realidad es más llamativo y morboso, sea una niña fallecida o los muertos del narcotráfico.

No hablemos siquiera de las muy posibles concesiones (forzadas o voluntarias) que tienen que hacer ante el gobierno u otros entes poderosos en la sociedad mexicana. Con eso, el sesgo del trabajo que tienen que realizar es aún mayor. Y si pensamos que algunos medios aprovechan su poder de mover conciencias para atacar a los que consideran sus enemigos (como Televisa y TV Azteca y su descarado ataque a la familia Saba, en el que el verdadero motivo fue que esta familia buscaba la concesión para una nueva televisora, por lo que las televisoras buscaron frenarlo atacando su negocio más importante, las distribución de medicamentos) se contamina más el trabajo que un periodista puede realizar.

Entonces ¿cómo podemos decir que sí estamos informados, cuando nos tienen saturados con notas sensacionalistas, sin ética, hechas para beneficio del mismo medio que las produce? La respuesta, yo diría, es que es imposible afirmar esto. Si al menos se pudiera pensar que los medios que existen en México son plurales, diversos, bien regulados, pero basta analizar poco a los dueños y directivos de cada medio y con quién están ligados para darse cuenta que esto es una utopía en la mayoría de los casos.

Lo más que podemos hacer quienes vivimos en este país es abrir los ojos, confiar en nuestro instinto de qué es real y qué es basura informativa, tomar muy pocas cosas como ciertas, analizar la realidad con quienes están en nuestra misma disposición analítica y abierta y, por último, seguir trabajando, porque al final es la gente “de abajo” la que todavía sostiene este castillo de naipes.

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¿Cómo es el México que quiero?

Hoy en Twitter varios tuiteros comenzaron a utilizar el hashtag (etiqueta para un tema) #Mexicoquequiero, luego de la propuesta de León Krauze, locutor de la segunda emisión del noticiero “Hoy por Hoy” en W Radio, como para expresar que hay muchas situaciones de este país que podrían, definitivamente, mejorarse. Las propuestas son muchas, como podrán ver:

También hay quien se burla de este tipo de reflexiones colectivas, sin embargo, creo que lo bueno de hablar de estos temas es que nos pone a pensar realmente qué queremos en el México que vivimos hoy, que viven y vivirán nuestros hijos cuando ya no estemos, ¿qué queremos ser como país?

En mi caso, aparte de reflexionar, me parece que hay que pensar en acciones para lograr ese México que quiero. No se puede pedir que las cosas cambien si uno no comienza, aunque suena a cliché, con la persona en el espejo.

Por ejemplo, si en el México que quiero deseo respeto de parte de las personas con las que convivo diariamente, directa o indirectamente, entonces ofrezco respeto a las personas con las que comparto cualquier cosa (vecinos, conocidos, personas con las que hago una transacción desde comprarle el periódico hasta la cajera o cajero que me atienden en el súper, el conductor que circula junto a mí en una avenida, el chofer del autobús que me lleva de un lado a otro, etc.). Respeto en la forma de hablarles con amabilidad, no hacer ruido como si no tuviera a nadie alrededor, cuidar lo que hacen mis mascotas, evitar que, voluntaria o involuntariamente, mis hijos de alguna forma dañen lo que pertenece a otros, ayudar si me es posible en la limpieza de los espacios comunes, escuchar su opinión sin tratar de cambiarlos, expresar lo que pienso sin menospreciar, no discriminar por género, edad, educación o situación social.

Si quiero un México en que las personas tengan una mejor cultura, que sepan de su historia, que no difundan rumores y mentiras, ¿por qué no comienzo por aprender yo mismo, por investigar, por retar y tratar de comprobar qué tan ciertas son mis creencias, aún las más pequeñas, aún esa información que ‘nos llega’ y damos por hecho, por ser curioso y no dejar que esas ganas de saber que tenemos desde que nacemos se pierdan? Sería, obviamente, una ganancia personal, pero también para la gente que me rodea.

¿Por qué, si quiero un México limpio, no comienzo por hacer lo que pareciera obvio: no tirar basura, no regar las plantas con agua potable, separar lo orgánico de lo inorgánico, aprender incluso -si tengo jardín- a hacer composta, verdaderamente tener el automóvil en las mejores condiciones para no contaminar?

Si quiero un México sin corrupción, hacer lo imposible para evitar darle mordida al elemento de Tránsito que nos detiene con la obvia intención de obtener ‘para su chesco’, a los que nos piden dinero para realizar un trámite, al “coyote” que nos dice que agilizará el proceso burocrático si lo dejamos en sus manos y le pagamos x cantidad, etc.

No digo que sea sencillo, todas estas cuestiones sí requieren esfuerzo, requieren estar conscientes de lo que estamos haciendo día con día, requiere desde apagar la televisión con la ‘taranovela’ para mejor tratar de leer algo que nos ilustre hasta, si nos pasamos el alto o incluso sin haberlo hecho, digamos “deme mi infracción”, en fin, es una cuestión de mucha voluntad y fuerza de carácter. Habrá momentos que será muy difícil, que se nos pasará, que cederemos a la tentación, pero ¿qué tal tratar de hacerlo 8 de cada 10 veces? ¿7 de cada 10?

Creo que no podemos poner siempre la responsabilidad del cambio en manos de alguien más, no podemos comportarnos de la misma forma que aborrecemos porque ‘todos lo hacen, mi esfuerzo no sirve de nada’. ¡Claro que sirve! Sirve para uno mismo, para saber que al menos se es congruente con lo que se piensa. Sirve mucho más aún si guiamos a alguien más, si tenemos a alguien a quien influir: amigos, hijos, vecinos, conocidos, familiares.

Esto es una reflexión totalmente personal, habrá quien sienta que hay otro tipo de cosas mejores que tratar de lograr individualmente que las cosas cambien. Sin embargo, entre más personas nos demos cuenta que nuestras pequeñas acciones podrían unirse para lograr un fin colectivo, el país que queremos ser irá materializando. Quizá no viva para verlo, pero no por eso voy a dejar de luchar para que suceda.

P.D. Los tweets que ven en este post fueron tomados aleatoriamente de una búsqueda hecha en http://search.twitter.com.

Valle de México, reflejo del problema del agua en el país

water and trees in mexicoImage by Arturo Avila via Flickr

La cuenca del Valle de México es un ejemplo que ilustra lo que la sobreexplotación del acuífero y la poca planeación para dotar de líquido a una zona urbana puede causar.

Además de la disminución que causa una población de más de 20 millones de personas a los mantos acuíferos, el Valle de México tiene otros problemas que acrecientan aún más el déficit del líquido, entre los que se encuentran la contaminación de ríos y lagos con aguas residuales, las fugas en tuberías y el bajo costo del agua, lo que propicia el desperdicio.

Aunado a estos factores en el Valle de México casi no existe el tratamiento de agua residual. De acuerdo a un artículo de la BBC en 2007, en Londres, por ejemplo, se trataba en ese entonces el 90% de las aguas residuales, en cambio, en esta zona es menos del 10%.

Lo anterior ocasiona que agua potable se utilice para actividades que podrían realizarse con agua tratada, por ejemplo, el riego de áreas verdes en casas es con agua que se podría destinar a consumo humano.

Irónicamente, aunque las autoridades encargadas del saneamiento del agua afirman que el agua es potable, muchos prefieren consumir agua embotellada debido a la desconfianza que genera el líquido proveniente de la red de tuberías.

Y es que no es para menos, por ejemplo, el 1 de octubre la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) advirtió que el agua potable en las delegaciones Milpa Alta, Xochimilco y Tláhuac estaba contaminada con bacterias provenientes de filtraciones de heces fecales a la red de tuberías.

La situación del Valle de México es parte de un problema muy complejo en todo el país. De acuerdo a datos recabados por el periódico El Universal (liga http://www.eluniversal.com.mx/ciudad/97430.html), 12 millones de mexicanos no tienen acceso al agua.

Además, la cantidad de agua disponible por habitante por año ha disminuido drásticamente. En 1950 había 17 mil 742 metros cúbicos de agua por persona al año. Ahora sólo hay 4 mil 427 metros cúbicos. En 2030 se proyecta que en el centro y norte de México –el DF principalmente- se tenga que vivir con mil metros cúbicos al año.

El descuido a las cuencas hidrográficas, entre lagos, ríos y lagunas, es otro motivo de preocupación. De las 718 cuencas, 75% están contaminados. En el subsuelo hay 653 acuíferos que abastecen a 75% de la población, 61% de la industria y a 33% de la agricultura, pero 104 de ellos están sobreexplotados. A esto se une que en desde 1989 se han perdido 58% de los bosques y quedan 2% de las selvas que recargaban estos mantos acuíferos.

Aunque en México existe una cantidad respetable de agua proveniente de la lluvia, ésta no se aprovecha y se va a las cañerías, y en todo el país sólo el 40% del agua es tratada.

Si a esto se le añade la sequía que vive el país (así como el cambio climático, al cual se le atribuye esta situación) las acciones para obtener agua para todos deben de pasar a urgentes, pues de otra manera nos arriesgamos a vivir incluso guerras por el dominio del agua.

Por esta razón es importante apoyar esfuerzos en favor de mejorar la calidad del agua, no sólo en México, sino en el mundo. La Fundación ONE DROP está buscando que exista mayor conciencia y generar acciones en la gente y los gobiernos para que el cuidado del agua sea mayor.

Con eventos especiales, como Moving Earth and Stars for Water, que se transmitirá este viernes 9 de octubre a través del sitio de ONE DROP, se expondrán asuntos relacionados con el agua con el fin de que se vuelva realidad el lema de esta organización: “Agua para todos, todos por el agua”.

Más información en http://www.onedrop.org/en/default.aspx

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Austeridad y fiestas patrias

Angel de la independenciaImage by caliopedreams via Flickr

No entiendo al gobierno, en todos los niveles. Se supone que estamos en una crisis nunca antes vista en el mundo, que deberíamos tener planes de austeridad y cuidar los recursos, que para ahorrar va a despedir a 10 mil burócratas y a cerrar al menos 3 secretarías de Estado.

Sin embargo, este 15 de septiembre, al menos en el Distrito Federal y no dudo que en otras entidades, se vio un espectáculo como si no hubiera mañana (“gastemos ahora, al fin mañana estaremos peor, pero no importa” parecían decir estos festejos).

El show del Zócalo, por las imágenes en la televisión, debe haber sido espectacular. Igual de espectacular que el gasto que se hizo (y se seguirá haciendo, porque va a durar 3 días más). ¿O Luz y Fuerza les hace un descuento, a diferencia del resto de los clientes cautivos de esta empresa que cobra como oro la energía eléctrica?

Las fiestas y fuegos pirotécnicos tampoco creo que hayan sido gratis. Y hablo de fiestas porque se hicieron tres: la del Presidente, Felipe Calderón; la del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard; y la del apodado “Juanito”, Rafael Acosta, delegado electo en Iztapalapa.

En otros países se pide austeridad en los diferentes festejos que realiza el gobierno, precisamente pensando en estos tiempos difíciles, incluso en situaciones igual de importantes como la toma de protesta de Barack Obama como Presidente de EU. Recuerdo que algunos políticos y periodistas lo criticaron por la cantidad de fiestas y eventos que se organizaron por esta situación, incluso aunque fue un evento histórico al ser el primer candidato afroamericano en ganar su entrada a la Casa Blanca.

Aquí parece no importarles, al pueblo le siguen dando pan y circo, menos pan últimamente que circo, y todos felices. ¿Por qué no hacer con ese dinero algún tipo de labor social? Hay muchas causas que requieren dinero, y sería preferible que se ayudara a quienes menos tienen con esos recursos, que vienen de nuestros impuestos (y que por lo visto van a reponer de los nuevos gravámenes que quieren imponer) que gastar en algo efímero y más bien patriotero que patriótico.

Y digo que es más patriotero porque esos ‘ideales de la Independencia’ se han perdido en el camino ante la pésima educación que se da en México, que impide que realmente sepamos todos los hechos, buenos y malos, que rodearon lo ocurrido en durante el movimiento de independencia. ¿Por qué? Quizá temen que sabiendo las razones por las que lucharon esos caudillos que se mencionan durante el Grito nos preguntemos por qué seguimos igual, a veces peor en algunos aspectos.

Parece que es más fácil entretenerse, darle por su lado al gobierno (en las televisoras, por ejemplo) que ser críticos y preguntarse qué rumbo tiene nuestro país y dónde terminaremos en otros 100 años.

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Credibilidad en Internet

Posiblemente a algunos estas dos palabras en la misma frase les parezca que no pueden ir juntas. ¿Es posible tener credibilidad en Internet? ¿Qué tan importante es que procures que tu nombre y/o marca se manejen con credibilidad y legitimidad en la Web?

Pues bien, al menos en Estados Unidos es un hecho que muchos se toman muy en serio estas situaciones. El caso más reciente fue el de Tony LaRussa, el manager de los Cardenales de San Luis, quien demandó a Twitter por permitir que alguien creara una cuenta con su nombre y tuiteara vulgaridades con ella.

Un poco enojado…

A lo mejor para nosotros esto es una “payasada”, pero para muchas personas, empresas y medios en EU la credibilidad en su marca, en su imagen, es uno de los principales aspectos que tienen que cuidar en Internet.

Una marca afectada por algún escándalo o situación embarazosa debe reaccionar rápido. Por ejemplo, cuando se ha reportado que han encontrado cosas extrañas en la comida en diferentes restaurantes de comida rápida, o el famoso escándalo de Domino’s, en el cual un par de empleados decidieron hacer una broma donde contaminaban con diferentes secreciones corporales alimentos que dijeron iban a dar a clientes.

Hay empresas que por su naturaleza deben cuidar aún más su credibilidad, por ejemplo, las que se dedican a la generación de contenido noticioso (revistas, periódicos, televisoras, radiodifusoras, sitios de noticias). Si alguien más usurpa su marca y realiza comunicaciones en su nombre, para ellos esto puede resultar una total catástrofe en la cual los usuarios pierdan interés por informarse a través de esa empresa periodística.

En Twitter es donde últimamente se han visto casos de usurpación de marca y un poco de lentitud (no sé exactamente si por falta de recursos humanos o desinterés) de las empresas periodísticas para al menos apartar su nombre (aunque no lo usen y tengan los updates protegidos). A algunos les sonará exagerado, pero es confuso y potencialmente dañino que gente con quién sabe qué intereses o tendencias políticas controle la cuenta de un medio (caso de La Jornada, que tenía hasta ayer 3 cuentas, la oficial y dos ‘fakes’ que tuiteaban aparente contenido del diario).

Afortunadamente parece ser que Twitter está tomando medidas (quizá por el problema de las demandas) puesto que hoy se pudo ver que ls dos cuentas fakes fueron temporalmente borradas o suspendidas (aunque el dueño de éstas las volvió a poner en funcionamiento horas después, sin la misma cantidad de usuarios, ya que estos se borran automáticamente al ser la cuenta suspendida).

Ojalá sigan así en Twitter, los usuarios queremos estar seguros que si seguimos a una empresa, sea o no periodística, se trate de una forma legítima de comunicarnos con ellos, participar en promociones, obtener información, entre otros usos.

El caso de Convergencia en Twitter

Hace 2 días en Twitter se presentó un fenómeno que en México no se había visto: un partido político, Convergencia, se unió al servicio y comenzó a seguir a usuarios mexicanos.

Sin embargo, quizá por el desencanto de muchos respecto a la política o por asociar a este partido con la izquierda, específicamente, con Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) no fue muy bien recibido.

Los tweets iban desde críticos (jackfiallos: @naranjanaranja saben que los politicos tienen una mala imagen ante la gente.. como piensan mejorar eso .. digo, inicien por ahi ..) pasando por algunos en tono bromista (leomtxwebmaster:
@naranjanaranja ♪♫ es la ineficiancia, @naranjanaranja, es la indiferencia ♪♫ , asi iba el Jingle… no??? :P) hasta incluso aquellos que mostraban abiertamente su desprecio (bluecorp: @naranjanaranja ya ponganse a chambear, dejen de estar malgastando mi lana en el twitter, ca.. por eso estamos jodidos).

Desgraciadamente, hubo un punto en que las abiertas críticas pusieron a quien estuviera manejando la cuenta bastante nervioso, lo cual demostró con tweets como éste:

En cierta forma puedo comprender la molestia de muchos usuarios de Twitter, algunos se sintieron acosados de ser seguidos por un partido, otros no perdieron la oportunidad de mostrar su desencanto (me parece que justificado) de todo lo que tenga que ver con política mexicana y quizá eso debió haber previsto Convergencia -una respuesta de negativa a malísima hacia ellos-, también quizá primero debió de intentar escuchar antes que hablar -como el usuario @jhapik les sugirió.

Por otro lado, en cierta forma el tono que usaban al responder era paternalista, con resuestas pre-fabricadas, nada genuinas. Incluso a mí me llegaron a escribir pidiéndome mi participación (aún ante el hecho de que NO los seguí) y aunque respondí que prefería seguir apolítica y mantener una postura lo más imparcial posible, su respuesta como de ‘evangelista de puerta en puerta’ tratando de moverme a seguirlo o a ‘debatir’ debo reconocer que me exasperó:

Tal como les respondí, ¿qué saben ellos de mi situación? ¿Son omnipresentes para saber qué pienso, qué es de mi vida? El resto del mensaje ni siquiera tiene mucho sentido (como verán, ni siquiera existe mucha claridad en sus comunicaciones). Por otro lado, creo que un poco de respeto a mi respuesta de que no quería meterme en la polémica debieron de haberla respetado y no tomar esta postura de ‘mal vendedor’, insistente aunque el posible cliente dé muestras de hartazgo.

En fin, que ojalá puedan mejorar su estrategia, yo no les deseo mal incluso aunque la política mexicana también me tenga bastante decepcionada, pero, en mi punto de vista, pudieron haber hecho las cosas mejor. ¿O ustedes qué opinan?