Michelle Obama, sus presuntos celos y lo que dice de nosotros

 


Actualización: Me comenta una amiga que en EU ya hubo también reacciones parecidas a medios mexicanos y latinoamericanos dándole vuelo al tema de los celos. No los incluí porque este post lo escribí anoche y ya nada más añadí fotos hoy por la mañana. Retiro entonces la parte de que sólo en Latinoamérica lo vieron así. Mi pensamiento respecto de esos medios en EU es el mismo: qué tonto y qué superficial que retomen algo así como tema principal y le den tanto vuelo.



—–

Ayer se realizó una ceremonia en memoria del fallecido Nelson Mandela, al que acudieron casi 100 líderes del mundo.


Al evento acudieron, por supuesto, el presidente de EU, Barack Obama, y su esposa, Michelle Obama. Todo parecía que iba a ser una ceremonia fúnebre importante, sí, con algunos encuentros entre mandatarios, pero nada fuera de lo usual.
Y entonces ocurrió el ‘selfiegate’. Estando en las gradas, durante la ceremonia, aparentemente y según he leído en medios y sitios web, la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, sacó su celular y le propuso a los dos mandatarios más cercanos a ella tomarse un ‘autofoto’ o ‘selfie’, de esas fotos que alguien extiende la mano y se fotografía a sí mismos o a las personas que están más cerca de él o ella.
Los dos más cercanos eran Barack Obama y David Cameron, el primer ministro de Gran Bretaña. Aunque fue quizá una actitud un poco adolescente de parte de los tres, no creo que mereciera mucha atención más que comentar lo imprudente de hacer algo así en una ceremonia fúnebre. Sin embargo, aquí es donde las cosas dan un giro hacia lo superficial y sexista.
Alguien en Internet decidió que el hecho de que Michelle Obama no estuviera participando en la foto y de hecho estuviera mirando hacia donde debía (los discursos y la ceremonia fúnebre por Mandela) era una señal inequívoca de enojo y celos.
Es decir, si un hombre (incluso el más poderoso del mundo) está platicando y riendo con otra mujer que tiene la misma jerarquía que él, la mujer a su lado (igualmente, la mujer más poderosa del mundo y, además, abogada y exitosa por mérito propio) solamente puede reaccionar con celos y enojo. ¡Tiene que defender a su hombre!
¿De verdad somos tan básicos? ¿De verdad es necesario descalificar la inteligencia de alguien y bajarla al nivel más absurdo, con actitudes de pleito de vecindad-telenovela barata? ¿Qué dice eso de nosotros?
Parece que automáticamente la seriedad de una mujer es instantáneamente enojo. Y si el hombre a su lado está conversando con otra mujer, automáticamente son celos. No puede ser que Michelle no estuviera muy a gusto, quizá avergonzada un poco, con Obama y su descuido con el protocolo de un ceremonia así. Aunque ella mantuvo la compostura requerida para un eveno así, nadie la elogia, al contrario, pareciera que la censuran y más en cuanto entra a la hipótesis los presuntos celos.
En medios de EU, al menos ayer, no encontré una hipótesis de la seriedad de Michelle Obama tan burda como la que tomaron los medios -y usuarios- en México).
Otra cosa que llama la atención es la cuidadosa selección de imágenes para hacer parecer que Michelle está molesta con “la rubia que está sonsacando a su marido” (no es mi frase, se manejó mucho en el trending topic Michelle Obama en Twitter). ¿Puede haber algo más sexista? Otra vez, asumir que si una mujer le habla a un hombre, es para ‘sonsacarlo’, además que el hombre no tiene control sobre sí mismo como para prestar atención a quien debe de hacerlo, es un débil que sólo se deja llevar por sus… hormonas masculinas. Y la esposa del susodicho, en lugar de estar molesta por algo real, no, tienen que ser celos y tiene que ser contra su ‘rival’. ¡Cielos!
¿Por qué, por ejemplo, no decidieron mostrar esta foto de los Obama departiendo tranquilamente con la primera ministra de Dinamarca?
Y además, pensemos en el ligero tinte racista de esto: la mujer de raza negra por supuesto que debe de sentirse amenazada si “su hombre” habla con una mujer rubia. ¿Por qué lo digo? Porque también el ex presidente George Bush departió y platicó con una mujer que no era su esposa durante este evento, y se sacó fotos con Bono, etc. Su mujer estaba seria en el evento, como lo prueba la siguiente foto, pero ¿alguien lo notó? ¿Alguien le atribuyó enojo y celos? Claro que no. No era tan atractivo como crearle una actitud negativa a una mujer en una posición de más poder.
A veces las actitudes y las ideas que se vislumbran en Internet (y peor aún, que retoman medios que considero bastante tontos) son decepcionantes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s