¿Y fueron felices para siempre?

Es irónico, cuando uno se casa o comienza la vida en pareja, muchas personas (particularmente las mujeres) creen que todo va a ser o incluso TIENE que ser como en los cuentos de hadas: cada vez mayor comprensión, compenetración, felicidad, en fin, el dichoso ‘fueron felices para siempre’.

Pues aunque me tachen de cínica, un artículo sobre una investigación en la Universidad de Michigan confirma mi sospecha: conforme más convives con tu esposo(a), más irritantes encuentras ciertas cosas que hace.

Pero el estudio encuentra que esto sucede probablemente por dos cosas que son positivas: conforme más convive uno con una persona más se puede ser uno mismo y expresar lo que uno quiere (incluídas cositas que irritan al otro) , además que la negatividad con respecto a la pareja es a veces parte normal de la relación con ésta.

Es decir, a toda esa gente que espera que la vida sea bonita y rosita, pueees… como que están un poquito fuera de la realidad.

En el estudio no sólo se tomó en cuenta a la pareja para saber qué relaciones tenían mayor negatividad, sino también a amigos e hijos. En el caso de los amigos era posible tener menos relaciones negativas con ellos porque era posible ‘separarse’ de quienes tenían problemas con uno. En el caso de los hijos sucedía esto porque estos crecían, maduraban e incluso se iban de casa y la relación podía en estos términos ser más positiva.

Creo que lo equilibrado en cuestiones de pareja es, precisamente, no esperar que todo sea miel sobre hojuelas, al contrario, esperar dificultades, problemas y desacuerdos y anticiparse a cómo los manejará uno con esa persona con la cual quiere vivir toda la vida.

También me parece que quien espera que los problemas no existan o se solucionen ‘solitos’ por ‘el amor que se tienen uno al otro’ pues la verdad está dejando cosas de lado: los seres humanos somos complicados, muchas veces egoístas, no leemos mentes, tenemos ciertas expectativas de la vida y por lo tanto de nuestra pareja, por lo que a menos que se tome el toro por los cuernos y se hable directo de lo que está molestando, se llegue y se respete un acuerdo, pues todo se va a ir a la basura. Una relación humana nunca es como un cuento de hadas. Ojalá de este estudio aprendiéramos todos.

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