‘Chilangolandia’ o la ciudad del caos

Buscando apenas unos mapas de la zona donde trabaja mi marido (justo al sur del DF) pues teníamos duda de una dirección, me quedé pensando lo misteriosa o lo inasequible que puede ser la idea de una ciudad como el Distrito Federal.

Podrá uno recorrerla mil veces, pero para quien lo ha hecho sin guías turísticos (es decir, quien no visita nada más lo ‘bonito’) nunca pierdes una sensación de mucho respeto a la dinámica existente en ella, la dinámica del caos.

No es fácil recorrer una ciudad en la que viven 9 millones de personas (según la última estadística que recuerdo, igual ya son más) y transitan 11 más al menos que viven en las poblaciones aledañas.

Para empezar, está la gente. Una muy buena parte de esas personas no son precisamente hermanitas de la caridad, muy por el contrario, son gente que está viendo qué puede sacar de provecho de ti, ya sea que te venda algo de no muy lícita procedencia, te vea ingenuo y te robe sin que tú lo notes o asalte con violencia incluso, o hay quien de plano ya está involucrado de lleno en arruinarle la vida a los demás, sea vía secuestro exprés -en el que te llevan a sacar dinero de tus cuentas bancarias o piden minirescate por ti y te liberan luego de algunas horas-, secuestro clásico -de los que duran meses o incluso años-, violación, explotación sexual y cosas así de terribles.

Luego, están los indiferentes, los que no importa qué presencien y si pueden o no hacer algo, no lo harán, sólo ven para su santo y por su propia seguridad (cosa no tan irracional, pues ¿qué puedes hacer contra un tipo armado que asalta a alguien cerca de ti? ¿O un carterista que le roba la cartera a alguien y sale corriendo a donde quizá lo espera un cómplice?

Y por último, los menos, los que le ayudan a la gente si la ven en dificultades, pero de esos realmente no abundan.

Por eso, cuando uno sale a las calles del DF a enfrentarse a dificultades para transportarse (sea en metro, en camión, en taxi), a la inseguridad, a la aglomeraciones, a las manifestaciones y bloqueos frecuentes de calles, lo mejor es hacerlo esperando y preparándose para lo peor.

Para empezar, parecer que uno sabe todo, que es un chilango experto, que nada lo altera o lo asusta. De lo contrario, habrá quien note la ingenuidad propia de quien no es de ahí y se aproveche.

Para continuar, eliminar cualquier rastro de tener dinero o no ser de ahí. A menos que tenga uno escolta presidencial o como la del Alcalde de la ciudad cuando sale a sus recorridos en bicicleta, llevar joyas, el celular ostentoso a la vista, la cartera en un bolsilo externo y accesible de la ropa, o hablar como de otra región o país es casi una invitación al delito.

Lo obvio, consultar mapas en público, pedir direcciones a todo mundo, no llevar bien grabado en la cabeza el recorrido, tomar taxis que no son de sitio, sorprenderse de si entra un ambulante a vender en camiones o en el metro, de quienes piden limosna y pretenden ser discapacitados, de cualquier cosa ‘rara’, vaya, responder preguntas de desconocidos de dónde es uno, de dónde viene, si viene solo, etc. es receta para convertirse tarde o temprano en víctima.

Sí, el DF tiene zonas muy bonitas, tiene cines, restaurantes, centros comerciales, museos, zonas arqueológicas, zonas coloniales, teatros, parques, etc, etc, mil cosas para el entretenimiento, pero… eso no es todo lo que hay o todo lo que hay que conocer. Como dicen por ahí, para realmente moverse con libertad en una ciudad así uno debe dejar atrás la facha de turista y convertirse en viajero, saber todo lo posible sobre la situación ACTUAL de la ciudad (porque eso de que ‘pasé por ahí hace 5 años’ no es válido para una ciudad tan cambiante como ésta) o conseguirse alguien que sepa todo acerca de la ciudad y su caos, si no, eres pez fuera del agua.

4 comentarios en “‘Chilangolandia’ o la ciudad del caos

  1. amén hermana.

  2. Jajaja..🙂 Es que me acordé de cuando mis cuñadas fueron a ver a Mich el día que nació, precisamente por el sur y pues… ellas mismas lo dijeron, se les salió lo ‘provincianas’… Una de ellas hasta decía cuando entraban los ambulantes ‘ya viiiiiisteeee, entran cada parada uno difereeeenteee’, jejeje…🙂 Cómo nos reíamos recordando…

  3. mis primas de campeche le hacian parada al metro.. pero eso si, se enojaban si les trataba de explicar como se toma el metro..

    luego adentro me preguntan ooooorale y como supiste que en dos paradas nos dejaban aqui si no se ve?

    :S y luego si me rio peor jajajaja

  4. Jajaja, qué bárbaras… ¿Y aparte no se reían de su equivocación? Chales… Siquiera mis cuñadas lo toman con sentido del humor, jejeje

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