Liberadas de culpa


Recuerdo mucho cuando estaba embarazada de mi pequeña, Michelle. No sólo tenía que preocuparme de casi cada alimento que ingiriera, de ir a las revisiones, de tomar el ácido fólico, de no agotarme demasiado aunque estuviera trabajando, de tomar suficiente agua, en fin, de mil detalles.

Además, entre todas estas cosas, tenía que preocuparme hasta de cómo me sentía.

Lo que todo mundo me decía era que si me ponía muy ansiosa, mi embarazo tendría problemas, es decir, que mi estado de ánimo le iba a afectar directamente a ella.

¡Y así no querían que me sintiera ansiosa!

Pues bien, recientemente encontré que esta afirmación, que yo creo se la han de haber dicho a mujeres por milenios, es totalmente falsa.

Cito y enseguida la traducción:

There is no direct association between anxiety and pregnancy outcomes, according to a review of the data on the subject by a team at the University of Texas Medical Branch / No hay asociación directa entre la ansiedad y los resultados del embarazo, de acuerdo a una revisión de los datos en este tema de un equipo en la rama médica de la Universidad de Texas.

The team reviewed 50 studies over 39 years and concluded that women who experience anxiety symptoms during pregnancy are not at increased risk for complications such as longer labor or a low-birth-weight baby / El grupo revisó 50 estudios realizados en 39 años y concluyó que las mujeres que sienten ansiedad durante el embarazo no tiene más riesgo de complicaciones como un parto más prolongado o bajo peso del bebé al nacer.

Como se nota, las mujeres somos responsabilizadas del bienestar de nuestros hijos hasta en aspectos que no podemos controlar a veces. ¿Es posible no sentirse ansiosa sobre todo si muchas vivimos embarazos estresantes, pensando en cómo podremos mantener a una nueva vida, cómo podremos darle lo necesario? ¿Si muchas veces tenemos que pensar cómo estar con ellos y al mismo tiempo tener una vida profesional, no nada más por gusto, sino porque se necesita que la tengamos?

Y sin embargo parece que la exigencia va creciendo conforme ellos tienen más edad, conforme más necesidades tienen. Ok, uno sabe que al tener hijos adquiere una responsabilidad y si es una madre consciente, está dispuesta a tomarla. Pero a veces, sólo a veces, la exigencia ni es pareja (a los hombres no se les exige lo mismo) ni es muy realista que digamos, como esto de pedirle a una madre que ni siquiera pueda tener ciertas emociones que son, obviamente, muy humanas.

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