¡Qué fácil es huir!

Caray, ¡quién fuera funcionario público!

Aquí en la ciudad donde vivo recientemente dejó su puesto el director de Transporte y Vialidad. Qué casualidad que el hombre tiene n demandas en su contra, qué casualidad que cuando iban a girar órdenes de aprehensión probablemente primero se tomó dos vacaciones y luego renunció.

¿Y qué les apuesto que no le hacen nada? Así es la linda impunidad que impera aquí.

¿Y cómo sé que no le harán nada? Uno, porque se ve que tiene gente ‘de peso’ (es decir, con influencias) a su lado; dos, porque en casos similares en el país (incluso con delitos comprobados) no hicieron nada contra los funcionarios y tercero, porque los funcionarios, así no sean amigos, muchos se tapan unos a otros las porquerías…

Mientras los que no tenemos ni dinero ni esas influencias por cualquier cosas terminamos en prisión…

¡Qué cosas!

Un comentario en “¡Qué fácil es huir!

  1. ni que te digo.
    Hay que hacer “buenas” amistades para tratar de acceder a un puesto público.. caray.

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