La censura, un hecho en México

Es impresionante que, cuando se supone que tenemos un país más democrático, abierto y donde presuntamente todo se puede decir, aún ocurra la censura. Lo que es peor, la autocensura.

Un caso reciente fue el de una conocida, quien me contó que el dueño de una revista afiliada a un periódico del DF censuró tres artículos, uno que lastimaba los intereses de un amigo suyo y otros dos que hablaban de Vicente Fox y Marta Sahagún.

Lo peor del caso, este señor se creía el paladín de la libertad de la expresión, la verdad y la justicia (ya ni los Superamigos se creen tanto).

¿Cómo es posible que aún continúen estos casos? ¿Cuántas cosas así suceden en los medios en México de los cuales ni nos enteremos la mayoría de las personas que vemos televisión, compramos periódicos y queremos estar informadas (una minoría, si hemos de ser sinceros) y mucho menos las personas que ni les interesa saber qué está pasando?

Quizá precisamente por eso pasan y seguirán pasando estas cosas, porque estamos en una sociedad apática, sin el menor interés por siquiera hacer presión a los gobernantes o a los dueños de los medios para que realicen su trabajo por y para quienes finalmente los mantenemos: los gobernados, los lectores, respectivamente…

Sí, me imagino que hay notas que quizá es mejor callar ante la posibilidad de poner en peligro a un medio completo, y aún así, hay periodistas valientes, como Jesús Blancornelas, del semanario Zeta de Tijuana, quienes incluso aún después de haber puesto en peligro su vida, siguen haciendo periodismo que a muchos les cala (a los poderosos, a los narcos).

Entonces, ¿con qué cara los dueños de medios afirman que si x o y artículo no sale es porque ‘fue más prudente hacerlo así’ o ‘había que cuidar la legitimidad de la información’ o infinidad de pretextos que se sacan de sus amplias mangas?

¿Cómo es posible que cuando, indignado, un equipo de trabajo reacciona renunciando ante la autocensura, se atreva el dueño a decir que la salida de toda esa gente se debió a ‘problemas económicos’? Eso es cinismo y eso es querer engañar a muchos con argumentos falaces y malintencionados.

Ojalá nuestra sociedad comience a cambiar, a menos que quiera que sigan dándole ‘atole con el dedo’ y cada quien manejando la información a su modo y conveniencia, desde los políticos para poder sacar su tajada del pastel, hasta los dueños de los medios de comunicación, posiblemente para obtener favores y prebendas inconfesables.

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